Ser hijo de evangélico no significa ser hijo de Dios
Hermano joven ¿ha nacido usted de nuevo ha nacido del Espíritu, es un hijo de Dios? cuan importante es hacerse esta pregunta, sobre todo quienes han nacido en hogares cristianos, pues nacer en un hogar cristiano a usted no le hace hijo de Dios, es necesario creer personalmente en Jesús como su Señor y Salvador, ni que su padre sea el hombre más piadoso de su generación su fe no le salvará a usted. La Biblia lo dice “Y estuviesen en medio de ella Noé, Daniel y Job, vivo yo, dice Jehová el Señor, no librarían a hijo ni a hija; ellos por su justicia librarían solamente sus propias vidas. (Eze.14:20).
“Y Jehová levantó jueces que los librasen de mano de los que les despojaban; pero tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron; se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los mandamientos de Jehová;…Mas acontecía que al morir el juez, ellos volvían atrás, y se corrompían más que sus padres, siguiendo a dioses ajenos para servirles, e inclinándose delante de ellos; y no se apartaban de sus obras, ni de su obstinado camino. (Jue.2:16-19).
Es lamentable ver hijos de evangélicos sin temor de Dios, como las generaciones de los jueces o como lo fueron Ofni y Fines hombres impíos y sin conocimiento de Jehová note que eran sacerdotes de Jehová al igual que su padre. Las nuevas generaciones sin conocimiento de Dios se alejan más y más del Dios de sus padres, “vi asimismo en aquellos días a judíos que habían tomado mujeres de Asdod, amonitas, y moabitas; y la mitad de sus hijos hablaban la lengua de Asdod, porque no sabían hablar judaico, sino que hablaban conforme a la lengua de cada pueblo. Y reñí con ellos, y los maldije, y herí a algunos de ellos, y les arranqué los cabellos, y les hice jurar, diciendo: No daréis vuestras hijas a sus hijos, y no tomaréis de sus hijas para vuestros hijos, ni para vosotros mismos. (Neh.13:23-25). “Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás. ¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.” (Isa.1:2-6). Es necesario nacer de nuevo, muchos hoy en día tienen una fe intelectual, racional y esto se traduce en una vida, sin poder, sin testimonio y sin fruto.
“Escucha, pueblo mío, mi ley;
Inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.
Abriré mi boca en proverbios;
Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos,
Las cuales hemos oído y entendido;
Que nuestros padres nos las contaron.
No las encubriremos a sus hijos,
Contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová,
Y su potencia, y las maravillas que hizo.
El estableció testimonio en Jacob,
Y puso ley en Israel,
La cual mandó a nuestros padres
Que la notificasen a sus hijos;
Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán;
Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos,
A fin de que pongan en Dios su confianza,
Y no se olviden de las obras de Dios;
Que guarden sus mandamientos,
Y no sean como sus padres,
Generación contumaz y rebelde; (Sal.78:1-8 )
Siendo que somos renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que es imprescindible enseñar la sana doctrina y todo el consejo de Dios, para que tengamos una generación recta y temerosa de Dios, como David manda a Salomón reconoce al Dios de tu padre y sírvele con corazón perfecto y animo voluntario (1Cr.28:9), el Diablo mentiroso y padre de mentira no ignorante de este hecho tratará dañar la sementera tergiversando y contaminando la siembra de la sana doctrina cual Faraón querrá evitar que vengan hijos de Dios a la vida…“pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel…Y el rey de Egipto hizo llamar a las parteras y les dijo: ¿Por qué habéis hecho esto, que habéis preservado la vida a los niños? Y las parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias; pues son robustas, y dan a luz antes que la partera venga a ellas. Y Dios hizo bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó y se fortaleció en gran manera. Y por haber las parteras temido a Dios, él prosperó sus familias. (Ex.1:12, 18-21)
Pasemos a la luz de la Palabra de Dios a inquirir una doctrina tan fundamental como lo es el NUEVO NACIMIENTO.
Texto Base:
Jn. 3:3-8 “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.“
Jn. 1:12 “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”
Tit. 3:5 “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.”
1Pe 1:23 “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.”
1.-El Nuevo Nacimiento es sinónimos de Regeneracion (comp. Mt.19:22; Tit.3:5).
Tiene 2 acepciones
1).-Al reino milenial de Cristo en Mateo 19:22 luego de la segunda venida con sus santos y
2).-Al nuevo nacimiento en Tito3:5 “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo“.
El lavamiento aquí referido no es el bautismo en agua, porque este no salva, sino el bautismo del Espíritu al momento de creer este nos salvó. (pretérito) como es profetizado en el A.T. “Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias” (Eze. 36:25).
2.-La Necesidad del Nuevo Nacimiento (Jn. 3:7).
Manifiesta la incapacidad de autoregenerarnos. “Os es necesario nacer de nuevo”. Hemos nacido en pecado muertos espiritualmente, “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.” (Sal 51:5) y “Carne y sangre no heredaran el reino de Dios” (1 Co. 15:50), es mas el hombre natural esta ciego tocante a la verdad del evangelio, no importa cuan refinada sea su educación, ni cuan intachable sea moralmente, ni cuan religioso o influyente sea, debe nacer de nuevo “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1Co 2:14).
3.-No se produce por herencia (Jn. 1:12).
Nacer en una familia cristiana no implica ser hijo de Dios. “los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Jn. 1:12) Existe una diferencia entre hijo y descendiente de Abraham “Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros… “Si fueseis hijos de Abraham…”(Jn.8:37,39), Los judíos se enorgullecían en el hecho de ser la descendencia física de Abraham, sin embargo no creían, vemos que la fe de Abraham le salvo a el individualmente, según Gal 3:6,7 dice: “Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham”. Es la fe personal en Jesucristo la que nos justificó (perdonó) y nos dio potestad de ser hechos hijos de Dios.
4.-No es una mera reforma de la naturaleza pecaminosa (Stg.1:18, 1Pe. 1:23).
Es un acto creativo y soberano de Dios, basado en su omnipotencia.
“El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.” (Stg. 1:18 ) “El viento sopla de donde quiere” esto manifiesta su soberanía, “mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va” manifiesta su omnisciencia y omnipotencia, no se puede explicar de manera lógica, ni tampoco satisfacer una especulación de orden intelectual, el nuevo nacimiento se basa en el poder de Dios.
5.-No es producto del esfuerzo humano (Jn. 1:13).
La voluntad humana es depravada y corrupta “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Gen. 6:5).
El siguiente pasaje habla del que se reforma por sus propios esfuerzos, notar que la casa esta limpia y VACíA. Cuando nacemos del Espíritu este, viene a morar al corazón del creyente y lo sella para salvación, nunca mas ese corazón estará vacío. “Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.” (Mat 12:43-45). Otra referencia “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (Jn. 1:12)
6.-No es producida por el bautismo en agua u otra ordenanza de la iglesia (Tit. 3:5).
Como antes dijimos, el lavamiento de la regeneración no es el bautismo en agua (el rito), porque este no salva, sino el bautismo del Espíritu al momento de creer este nos salvó (pretérito) (Tit. 3:5) como en Hch. 2:41-47 “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados;…Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros… Y perseverando unánimes cada día en el templo…alabando a Dios,…Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. Aquí la iglesia es el cuerpo de Cristo, la cual la componen todos los lavados por la sangre de Jesucristo, nacidos de nuevo y sellados para el día de la redención, la iglesia se esta edificando sobre el fundamento de apóstoles y profetas (la Biblia), a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio Ef. 4:12. Los que recibieron su palabra son los que creyeron en el mensaje del evangelio de la gracia del Señor Jesucristo, el cual los añadía a su iglesia.
7.-El Espíritu Santo es el que nos hace nacer por medio de La Palabra de Dios (1Pe. 1:23).
En este acto de Dios como cualquier otro acto creativo de Dios, el ser humano no juega ningún rol, a parte de creer que no es una obra sino don de Dios.
“Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1Pe 1:23). “Oídme, oh casa de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel, los que sois traídos por mí desde el vientre, los que sois llevados desde la matriz” (Isa 46:3), “Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre” (Sal. 139:13). De igual modo por analogía el nos hizo nacer del Espíritu.
8.-Nos hace participes de la naturaleza divina, nos imparte vida eterna, nos otorga seguridad de nuestra salvación (Jn. 5:24, 1Pe.1:3-5).
Su naturaleza divina en nosotros nos permite una existencia celestial, eterna, libre de toda contaminación, corrupción, para adorar al que murió por nosotros: Jesús. “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Jn. 5:24). “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” (1Pe.1:3-5).
9.-Nos otorga filiación divina, es decir nos hace hijos de Dios (Gal. 3:26, Jn.1:23).
Todos los seres humanos somos criaturas de Dios, pero solo son hijos de Dios los que nacen del Espíritu. Somos hijos genuinos de Dios, no adoptados sino engendrados. ver Gal 3:26 “Abba Padre”, era una expresión reservada para los hijos, los siervos no la podían usar.
“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Jn. 1: 12-13).
“Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios” (Ef. 2:17-29). Que glorioso pensar que ahora ya no estamos lejos sino que hemos sido hechos cercanos por la sangre de Cristo y que somos por misericordia miembros de la familia de Dios.
10.-Todo aquel que es nacido de Dios no practica el pecado, y no peca de muerte (comp. 1 Jn. 3:9; Jn 13:1-8).
El hombre nacido de nuevo, posee ahora una nueva naturaleza aun cuando peca, no practica el pecado, si lo hace, el creyente ora pide perdón confiesa sus pecados contrito y humillado y es perdonado y restaurado a la comunión del Espíritu. “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1Jn 1:7-9). Hay una provisión divina total y suficiente en la sangre de Cristo hasta que el regenerado se libre de su naturaleza pecaminosa, al ser transformado en el día de Jesucristo, además el Espíritu Santo le capacita para vencer el mundo, el demonio y su carne. Cuando dice que no peca (1Jn.3:6), no se refiere a los pecados cotidianos, se refiere al pecado de muerte: 1) No puede dejar de creer en aquel que murió por el, 2) No puede blasfemar del Espíritu Santo y 3) No puede tener por inmunda la sangre de Cristo. “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios” (1Jn 3:9).
Resumen
El Nuevo Nacimiento, es el acto soberano de Dios por el cual el Espíritu Santo crea y engendra al que responde con fe genuina al llamado de Dios por el evangelio de la gracia del Señor Jesucristo. El Espíritu de Dios le constituye hijo legítimo de Dios. El hombre no tiene participación alguna en este hecho. Como resultado el tal participa de la naturaleza divina y de todos los privilegios que tiene como hijo de Dios en la familia de Dios, vida eterna y seguridad eterna. Así como el hombre natural no puede nacer dos veces así también los que nacen del Espíritu, son renovados una sola vez y para siempre; el tal ahora participa de la naturaleza divina, esta simiente santa le impide perseverar en el pecado, guiándolo a confesar sus pecados y a permanecer en la comunión del Espíritu Santo, esperando el retorno de su Salvador.
“Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.
Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,
diciendo:
Anunciaré a mis hermanos tu nombre,
En medio de la congregación te alabaré.
Y otra vez:
Yo confiaré en él.
Y de nuevo:
He aquí, yo y los hijos que Dios me dio.
Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,
y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. (Heb.2:10-15)
“Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor” (Col.3:20).
Estudio realizado por los Jóvenes de la Iglesia Dios Proveerá.
PRIMERO LOS SALUDO EN EL AMOR DE CRISTO .LOS FELICITO POR ESTE ESTUDIO QUE REALMENTE ES UNA GRAN VERDAD QUE SE MUEVE UN NUESTRO MEDIO CRISTIANO,JOVENES QUE SOLO SON EVANGELICOS O CRISTIANOS CONVENCIDOS DE CRISTO ,PERO NO CONVERTIDOS A CRITO .ES TIEMPO DE QUE LOS JOVENES Y TAMBIEN TODA LA IGLESIA SE PREOCUPE DE NACER DE NUEVO Y CONOSCAN REALMENTE LO QUE SIGNIFICA Y LO QUE PRODUCE EN NUESTRAS VIDAS ESTA HERMAZA ESPERISNCIA CON JESUS.
QUE NO SOLO NOS DA UNA RELIGION SINO UNA FORMA,MANERA,IDEAL O MEJOR DICHO VIDA EN EL MISMO SEÑOR DE LA CREACION.QUE DIOS ME LOS BENDIGA.SU HERMANO JONATHAN HENRIQUEZ.