En estos tiempos somos constantemente bombardeados por discursos aparentemente buenos y “humanos”, acerca de la tolerancia, la aceptación y el respeto por la diversidad cultural, religiosa y, especialmente, sexual. Los programas de televisión, los profesores y los libros de colegios y universidades, la programación musical e informativa de las radioemisoras y, en definitiva, probablemente todos los contenidos difundidos por los medios de comunicación, transmiten deliberadamente una exhortación a abandonar toda noción absolutista respecto del bien, de la verdad, de la belleza, etc. Para los hombres de este siglo, estamos en medio del último gran salto intelectual de la humanidad. Creen, neciamente, que abandonando la idea de que existe una verdad, seremos verdaderamente libres. Uno de los ejemplos más claro de este suceso, es la aceptación cada vez mayor de la homosexualidad. Se acusa a la interpretación bíblica literal, de generar desde hace muchos años, culpa y, por ende, angustia en la población homosexual.
¿Qué dice la Santa Biblia?
“…es abominación” (Levítico 18:22).
En primer lugar, cabe señalar que la creación del hombre no incluyó categorías sexuales intermedias. Génesis 1:27, señala “…varón y hembra los creó”. Luego, la instrucción fue, de acuerdo a Génesis 2:24, “…dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”; misma que rectificara el Señor Jesucristo en Mateo 19:4-6, cuando dice: “¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?”, y el apóstol Pablo más tarde en Efesios 5:31, diciendo: “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne”. En pocas palabras, el relato bíblico acerca de la creación del hombre, además de excluir categorías sexuales intermedias (“varón y hembra los hizo”), especifica que la unión conyugal debe ser heterosexual (“el hombre se unirá a su mujer”).
Es importante acotar que la omisión escritural de categorías sexuales intermedias y la instrucción tocante a que la unión conyugal debe ser heterosexual, no son imposiciones arbitrarias o sin sentido, antes bien, su significado aparece establecido en Génesis 1:28, cuando dice: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra…”. Indudablemente, la unión heterosexual garantiza la continuidad de la vida humana. Además, las características anatómicas de hombres y mujeres son, biológicamente, acoplables e interdependientes. Por el contrario, la unión homosexual, al ser estéril, atenta, en principio, contra la supervivencia de nuestra especie. Y, si agregamos que las características anatómicas de individuos del mismo sexo no son, biológicamente, acoplables, resulta que la homosexualidad se estrella contra principios ecológicos fundamentales. Desde esta perspectiva, aceptar la homosexualidad, resulta tan insólito como lo sería, por ejemplo, aceptar que un cáncer terminal o la caza indiscriminada de alguna especie animal es señal de salud, integración, orden, armonía, equilibrio, etc.
La instrucción es clara, y su significado o sentido, natural. Sin embargo, la misma Biblia señala que, cuando el hombre no considera los principios bíblicos, pierde la noción originaria respecto de su propio uso natural. El apóstol Pablo señala en Romanos 1:21, 22, 24-29, 32, “…habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios… Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad (…) maldad; llenos de (…) malignidades; (…) aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican”. Es interesante notar que cuestiones como la homosexualidad o la pérdida del uso natural, constituyen el último escalafón de degradación humana. Bíblicamente, es la antesala del juicio de Dios.
Hoy por hoy, es común imputar al cristianismo el discurso tolerante y abierto característico del postmodernismo. Numerosos autores humanistas, tras argumentar a favor de la diversidad cultural, sexual, religiosa, etc., finalizan sus obras con expresiones como la siguiente: “…esta nueva concepción (…) nada dice en ética que dos mil años atrás no haya sido predicado por un simple carpintero de la región de Galilea”. Esta nueva forma de comprender el tema de las minorías, especialmente, sexuales, comienza hace algunos años, insólitamente, a inspirarse en un supuesto mensaje de aceptación, indiscriminación, tolerancia, etc., proveniente de la Biblia. Considérense las siguientes citas: Levítico 20:13 Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre, ó 1 Reyes 15:11-12 Asa hizo lo recto ante los ojos de Jehová… Porque quitó del país a los sodomitas…
La idea de que la aceptación de la homosexualidad tiene origen bíblico o cristiano es, a todas luces, absurda. Alguien, bien, podría aducir que las citas anteriores, en tanto se circunscriben al Antiguo Testamento, adolecen de vigencia. Sin embargo, el apóstol Pablo, instructor por excelencia del nuevo pacto, asevera en 1 Corintios 6: 10, “No erréis; ni los fornicarios (…) ni los afeminados, ni los que se echan con varones, heredarán el reino de Dios. Nótese que en este pasaje, se incluye tanto a la orientación sexual (“los que se echan con varones”), como a la identidad sexual (“los afeminados”).
En resumen, desde la perspectiva bíblica, la homosexualidad constituye:
- Insurrección (desobediencia) a una disposición creacional (“varón y hembra los creo”), cuestión que se agrava toda vez que la disposición es para su propio beneficio (“los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra…”),
- deshonra del propio cuerpo (pérdida de su uso natural),
- consecuencia natural de excluir a Dios, y
- motivo de justo castigo ante Dios.
En definitiva, “…es abominación” (Levítico 18:22).
Recomendaciones
2 Timoteo 2:22, Huye (…) de las pasiones juveniles…
Levítico 10:9-11 … no beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión, para que no muráis; estatuto perpetuo será para vuestras generaciones, para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio, y para enseñar a los hijos de Israel todos los estatutos que Jehová les ha dicho por medio de Moisés.
1 Corintios 10:13, …fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
En estos tiempos peligrosos donde las corrientes de pensamientos diabólicos arremeten con violencia contra todo ser humano, es importante preguntarse qué debemos de hacer. En principio, debemos reconocer que la libertad otorgada por la gracia de Dios, debe estar sujeta y subordinada a la Palabra de Dios, y ella nos enseña que si bien, todas las cosas son lícitas, no todas convienen ni edifican (1Corintios 6: 12/10: 23). Por consiguiente, dicha libertad, esta en completa subordinación a lo que conviene y edifica, según lo establece la Biblia. No debemos confundir la gracia con libertinaje, ni el legalismo con la verdadera sumisión a los preceptos bíblicos entregados a la iglesia.
Actualmente, ya nadie quiere decir acerca de algo “es malo”; eso es, intelectualmente, muy mal mirado, aún en el mundo “evangélico”. Dicen que el mensaje de Dios es el “amor al prójimo” y todo lo demás es intolerancia y falta de “amor”. Al respecto, señala el Espíritu Santo en Jeremías 8:7-8, Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio de Jehová. ¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas(1).
Ignoran, voluntariamente, que en la sujeción a todos los principios, directrices y ordenanzas escriturales (tal como fueron entregadas), amamos a Dios y a nuestro prójimo, pues la Escritura señala: en esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos (1 Juan 5:2). Y escrito está en 1 Corintios 11:2, “Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué”. No dice, “porque habéis acomodado mis instrucciones a vuestro tiempo y cultura”, ni mucho menos, “porque habéis desobedecido todas mis instrucciones porque lo único que vale es amar a Dios y al prójimo, y Cristo nos hizo libres”.
Existe, especialmente, desde el mejoramiento de las tecnologías de la comunicación, una difusión informativa sin restricciones que, naturalmente, ha atrofiado la capacidad para discernir entre lo bueno y lo malo; es tal el bombardeo mediático que las sensibilidades de los hombres para distinguir conforme a parámetros naturales, se ven gravemente distorsionadas. Esta realidad afecta, lamentablemente, aún al pueblo de Dios.
Por ello, hoy más que nunca, resulta imprescindible atender con más diligencia la voz de nuestro Dios, que dice en Jeremías 6:16, “Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos”.
(1) Lo que caracteriza la pluma de los escribas es la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, pretenden imponer, siguiendo fabulas artificiosas, genealogías e ideologías humanas, la aprobación de toda suerte de prevenciones, bajo una aparente bondad. La letra humana sigue tozudamente queriendo acallar la voz de nuestro Señor y Dios; así, hoy en día, los hombres cual fariseos y escribas apelan a su historia y tradición de desarrollo científico y filosófico (cosas que tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría), para imponer sus perversas doctrinas y directrices, invalidando el verdadero mandamiento de Dios. Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo (Colosenses 2:8)
Deuteronomio 22:5
No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace.
Efesios 4
La nueva vida en Cristo
17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,
18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;
19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.
20 Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo,
21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.
22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,
23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Citas de nuestro obispo Carlos San Martín:
- “No hay respeto, el respeto hoy se ha perdido… no hay moral, la moral se ha perdido, el pueblo no la siente ni la necesita… …
- es necesario que nuestra juventud entre por el temor y el respeto… que pidamos a Dios que en esta hora nos muestre cual es la mejor senda para transitar:
- ¿Es bueno que la mujer use el pantalón dentro de la casa de Dios?
- Pero ha llegado EL MODERNISMO a nuestros templos, y la dama entra y toca en el coro con pantalones… con falda pantalón, pero es un pantalón…
- Y yo creo, en el Señor, que es una falta de respeto, es una falta de respeto AQUÍ Y EN CUALQUIER PARTE DEL MUNDO. Y nosotros tenemos que regresar a nuestro tiempo antiguo y hablar de las cosas que el Espíritu Santo quiere que se hable…
- Por tanto, paremos Y PREGUNTÉMOSLE A LOS ANTIGUOS: ¿CUAL ES LA SENDA ANTIGUA? Y andemos por ella, transitemos por ella…
- Se lo que le cuesta a un joven perseverar y caminar dentro de la iglesia; pero tampoco podemos permitir que el joven llegue con un pelo hasta los hombros, que no se “sienta” el distingo entre el hombre y la mujer. Si se mira por detrás uno muchas veces lo confunde… y ya no se sabe si “es” o “no es”…
- El gran riesgo de nuestras juventudes; escúchemelo por misericordia, óigamelo; de escuchar esa MÚSICA ESTRIDENTE; mire lo que le voy a decir yo en esta hora, a nuestros hijos, a las mamás, quiero decirles, el riesgo que corren nuestros hijos con esta MÚSICA ESTRIDENTE del rock endemoniado… que le colocan la radio a todo lo que da y se escucha, simplemente, UNA TREMENDA BULLA. Esos DECIBELES TAN ESPANTOSOS que el joven está escuchando, le están dañando su mentalidad.
- ¿Y que está provocando en él? ¡No un desahogo!, le está provocando un DAÑO PSÍQUICO Y MORAL, POR QUE ESTÁ PERDIENDO AÚN HASTA LA SENSIBILIDAD DEL SEXO MASCULINO, Y LLEGARÁ EL MOMENTO DE LA IMPOTENCIA Y CAMBIARÁ SU PROPIO SEXO DE HOMBRE A MUJER… ¡DIOS TENGA MISERICORDIA, DIOS TENGA MISERICORDIA!
- ¡VOLVAMOS A LAS SENDAS ANTIGUAS! ¡VOLVAMOS! ¡VOLVAMOS! ¡VOLVAMOS! ¡VOLVAMOS!
- Y aquí está la voz del ATALAYA, porque el Espíritu Santo me ha colocado como ATALAYA frente a ti…
- Es inconcebible, inconcebible que ESPOSAS DE PASTORES, esposas de ministros de Dios que predican de moralidad, lleguen con falda pantalón, aún a estas propias asambleas anuales. ¡NO, mi hermano!, ¡eso no esta bien!, debemos cambiar nuestra estructura y ANDAR por el terreno del respeto.
- ¡Eso no está bien! ¡No es correcto! ¡No es LIMPIO! ¡No es puro! ¡No es honesto! Delante de la presencia del Señor, no es honesto. LA MUJER DEBE USAR VESTIDO, al hombre le fueron otorgados los pantalones, ¡No a la mujer!; pero hoy día estamos invirtiendo los papeles…”
Muchos critican a los que con voz profética están denunciando estas cosas. Se les cataloga que carecen de amor, que no se debe juzgar y que solo hay que predicar el evangelio y no hablar de cosas que no edifican. No obstante un estudio somero de las Santas Escrituras, nos muestran un camino contrario a esa postura cómoda y ciertamente pusilánime.
En el antiguo testamento son muchos los ejemplos de atalayas que advertían y que denunciaban el engaño, tan solo recordemos al profeta Elías, Micaias, Jeremías, etc. Tal vez ellos también fueron considerados cismáticos y legalistas.
En el nuevo testamento, la claridad es mucho más notoria. La senda trazada por el Salvador es un camino indeseado y despreciable. Nadie quiere oír ni hablar las palabras puras del Maestro. No han existido palabras mas indeseadas que las del Señor Jesús, claro, pero las de aquel Jesús lejos de la imagen afeminada e incompetente que la religión ha erigido. El Cristo denunciante y lacerante es el que no se escucha en las radios ni en la televisión. Son muy pocos los que transmiten la palabra cruda y dura que la multitud no quiere escuchar.
Muchos dicen: “No hay que juzgar….Dios los va a Juzgar”, pero la Biblia nos enseña:
“No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio” Juan 7:24
Juzgar por la Palabra de Dios (justo juicio) es absolutamente lícito y es aprobado por el mismo Cristo. Obviamente el juez es el Señor y solo él conoce las intenciones de los corazones (1Cor. 4:5), pero evaluar tal o cual enseñanza a la luz de la infalible Palabra de Dios y emitir un justo juicio, no solo es permitido, sino que es nuestro deber.
Material preparado por lo jóvenes de la iglesia “Dios Proveerá”.
AMEN
viene la persecucion
ley de no discriminacion
ahora vendrà el aventador
y solo el trigo quedarà la paja darà ña espalda a la fe
Hermosa enseñanza, a mi como mujer me queda instruir a mis hijos los cuales estan bombardeados por todos los medios de esta inmundicia de sociedad. Que el Señor tenga misericordia de nuestros pequeñitos!
Saludos
Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo. Recordad, así mismo, que las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que en cualquier pueblo o nación se levante contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo y su palabra de Verdad.
Y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad, y enseñan costumbres que no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos. Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas. Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.
Televisión Nacional de Chile (TVN) impidió la emisión de una entrevista hecha al líder de los profesionales evangélicos de Chile, por rechazar la aprobación de la ley que establece medidas contra la discriminación, que se tramita actualmente en el Senado, argumentando que para el mundo cristiano el homosexualismo es pecado, porque así lo consigna claramente la Biblia. A su vez, en la misma entrevista Cáceres indica que “no estamos en contra de los gays o lesbianas, pero como cristianos rechazamos la práctica del homosexualismo”.
Más información en el siguientes enlace: http://fernando-gonzalez7.blogspot.com/2009/03/television-nacional-de-chile-impide.html
Saludos cordiales.
hola soy de argentina y soy una persona que experimento elamor de Dios… yo soy bisexual… no creo que este mal porqe yo naci de esta manera… quisiera que me dijera en que lugar especifico la biblia dice que dos personas del mismo sexo no pueden amarse… ustedes hablan del amor de Dios…. y no aceptan a los homosexuales… estan predicando algo que no viven… acaso los homosexuales no son hijos de Dios????…
gracias… la pregunta va con sumo respeto….