¿Aplausos en los cultos?

Idolos evangelicos

Idolos evangelicos ¿dignos de aplausos?

Se ha vuelto costumbre durante los cultos en algunas iglesias, aplaudirnos entre nosotros con y sin motivo, por esto o por lo otro. Se levanta un hermano y da un testimonio: aplausos; viene llegando alguien de un viaje: aplausos; se pasa un aviso: aplausos; el de más allá informa que estuvo en tal o cual actividad: aplausos; otro presenta un “número especial”: aplausos; etc. etc.          

Con esta manera de halagarnos a nosotros mismos, nuestros cultos se parecen cada vez más a esos inaguantables programas de televisión, esos en los cuales sus animadores se brindan elogios mutuamente y se echan flores entre ellos sin ningún pudor. Si agregamos a esto un coro más que dispuesto a lucirse personalmente en vez de guiar la alabanza de la congregación, tenemos dentro de la iglesia el “set” televisivo perfecto. Sólo faltarían las cámaras y los comerciales

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