¡TODO ESTÁ BIEN!

El Espíritu Santo previene a Israel: “Porque yo sé que después de mi muerte, ciertamente os corromperéis y os apartaréis del camino que os he mandado; y que os ha de venir mal en los postreros días, por haber hecho mal ante los ojos de Jehová, enojándole con la obra de vuestras manos.” (Dt. 31:29)

Hoy, el Espíritu Santo previene a los pastores, por medio del apóstol Pablo, respecto a la incursión de lobos rapaces en el seno de la iglesia, diciendo: “Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño.” (Hchs 20:29). Y Pedro nos recuerda: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras,…” (2ª P. 2:1ª). Por lo tanto, esto no es nada nuevo ni sorprendente, sino una de las permanentes estrategias de Satanás en su intento por destruir la iglesia de Jesucristo.

Y cuando escudriñamos las Sagradas Escrituras nos percatamos que la irrupción de los falsos maestros en la iglesia es una verdadera invasión. Se trata de jaurías de lobos sueltos en medio del rebaño, que no tendrán misericordia (“no perdonarán al rebaño” (Hchs. 20:29)).

Todos los verdaderos creyentes debemos tener muy claro que este fenómeno no ha cesado, ni cesará, sino que continúa e irá recrudeciendo a medida que se aproxime el arrebatamiento de la iglesia; quien afirme lo contrario ha sido presa del engaño o es parte de esta jauría asesina.

En la Escritura dice, respecto a la venida del Señor: “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía…” (2ª Ts. 2:3) y añade: “pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos” (Judas 1:17-18)

Frente a este artero ataque de las tinieblas, el Espíritu Santo encomia: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.” (1ª Jn. 4:1). Sin embargo, muchos dicen: “No hay que juzgar….Dios los va a Juzgar”, pero la Biblia nos enseña: “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio” (Jn. 7:24). Juzgar por la Palabra de Dios (justo juicio) es absolutamente lícito y aprobado por el mismo Cristo. Evaluar tal o cual enseñanza a la luz de la infalible Palabra de Dios y emitir un justo juicio, no solo es permitido, sino que es nuestro deber.

Y así como antaño, también hoy se manifiesta la tensión y confrontación, en medio de la iglesia, entre los verdaderos profetas y los falsos profetas. Y este conflicto no es una mera cuestión de opinión o de diferencias interpretativas, es una guerra. “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Ef. 6:12), y “…las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2ª Co. 10:4-5).

Y esta confrontación se hace evidente entre los que emiten la palabra de Diosy los que imitan la palabra de Dios, entre los que son llamados a ser profetas y los que dicen ser llamados profetas, entre los que hablan para sanidad del pueblo y los que hablan para encantar el oído del pueblo. Y este enfrentamiento se desarrolla en todos los ámbitos, como son en el contenido y la forma del mensaje, en el estilo de vida, en la relación con el pueblo, en la relación con la jerarquía religiosa y el gobierno secular de turno. En todas estas áreas se enfrentaran ineludiblemente.

 

¿CÓMO IDENTIFICAR A LOS FALSOS PROFETAS?

El gravísimo problema que enfrenta la iglesia en este sentido es ¿cómo identificar a los falsos profetas?, y esto, debido a que éstas fieras se disfrazan de ovejas, como ya lo había advertido el Pastor de los pastores, Jesucristo: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.” (Mt. 7:15). Y agrega, el Espíritu Santo: “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.” (2ª Co. 11:13-15)

El falso profeta se viste y actúa como un verdadero profeta. Dice tener revelaciones y visiones de Dios, dice que Dios le habla, predica y anuncia oráculos (vaticinios o profecías) en el nombre de Dios, dice ser “ungido” (enviado por Dios). Y, así como el verdadero profeta, los falsos profetas dicen hablar con autoridad divina y proclaman: “Así ha dicho Jehová…” (Jer. 8:4; 29:9). En síntesis los falsos profetas que incursionan al interior de la iglesia van astutamente disfrazados, no obstante, existen importantes diferencias que debemos saber apreciar y que son básicas para discernir entre un falso profeta y un verdadero profeta enviado por Dios.

¡AMADOS… PROBAD LOS ESPÍRITUS!

Debemos entender que es responsabilidad de cada creyente aprender al respecto, y mayormente del pastor, a fin de desenmascarar a estos hombres perversos, como lo dice el Espíritu Santo: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.” (1ª Jn. 4:1). Toda negligencia provocará, sin duda, lamentables consecuencias. Y, a causa de esta delicada tarea debemos considerar lo siguiente: los falsos profetas siempre son la mayoría, que es una de las causas esenciales que los hace creer que tienen la razón.

LOS FALSOS PROFETAS SON LA MAYORIA

Las Escrituras nos dicen: “Y todos los profetas profetizaban de la misma manera, diciendo: Sube a Ramot de Galaad, y serás prosperado; porque Jehová la entregará en mano del rey” (1ª R. 22:12)

Eran como cuatrocientos profetas que al unísono apoyaban los deseos de conquista del rey Acab. Sin embargo, la perfecta voluntad de Dios había de ser expresada por un marginado profeta llamado Micaias a quien Acab aborrecía porque siempre tenía palabras de juicio mas que de avivamiento. El rey lo expresaba así: “Aún hay un varón por el cual podríamos consultar a Jehová, Micaias hijo de Imla; mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza bien” (1ª R. 22: 8). Y destacamos que, lamentablemente, el pueblo siempre espera solo que les “profeticen bien”. El profeta Isaías se enfrenta a esta realidad, cuando declara la voz del pueblo “que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras;… (Is. 30:10). Y como son “mayoría” creen que es correcto.

 

LOS FALSOS PROFETAS SON MUCHOS Y ESENCIALMENTE MENTIROSOS

 

Nuestro Señor Jesucristo advierte: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella” (Mt. 7:13); y declara el profeta Jeremías: “Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores.” (Jer. 6:13; comp. 1ª R. 22:13).

LOS FALSOS PROFETAS MIENTEN, NO CONOCEN EL SECRETO DE DIOS

Los falsos profetas no hablan la palabra de Dios. Ellos mienten, ellos engañan, “No envié yo aquellos profetas, pero ellos corrían; yo no les hablé, mas ellos profetizaban. Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras. ¿Soy yo Dios de cerca solamente, dice Jehová, y no Dios desde muy lejos? ¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra? Yo he oído lo que aquellos profetas dijeron, profetizando mentira en mi nombre, diciendo: Soñé, soñé. ¿Hasta cuándo estará esto en el corazón de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engaño de su corazón? ¿No piensan cómo hacen que mi pueblo se olvide de mi nombre con sus sueños que cada uno cuenta a su compañero…” (Jer. 23:21-27)

Como leemos en las Sagradas Escrituras, los falsos profetas mienten, enferman al pueblo y lo hacen transitar por caminos de maldad. Soñadores de vanidades. Es distintivo escucharlos cuando dicen: “¡Es hora de soñar… sueña, sueña que tus sueños se harán realidad”!, “¿No piensan cómo hacen que mi pueblo se olvide de mi nombre con sus sueños que cada uno cuenta a su compañero…?” (Jer. 23:27). Inclusive estos falsos profetas escriben sus “formulas” anti-bíblicas para hacer crecer el “negocio”. Estrategas, burladores del Espíritu Santo, herejes.

¡TODO ESTÁ BIEN!

 

¡La gran mentira!

Y la mentira más perjudicial que profieren los falsos profetas por sus fauces es afirmar que: ¡Todo está bien!

Dicen a la iglesia que va por buen camino, son especialistas en convencer al pueblo de Dios que:

¡No hay peligro!,

¡No hay crisis!,

¡No hay de qué preocuparse!,

“diciendo Paz, Paz; y no hay paz. Y curan la herida de mi pueblo con liviandad” (Jer. 6:14; 8:11). Proclaman que es tiempo de fiesta y de prosperidad, riqueza, fama y honra, y embriagan al pueblo en profecía mentirosa exitista. Aun el mundo secular enfrenta una grave crisis económica de tal magnitud que ha hecho caer a grandes bancos estadounidenses y, de acuerdo a las Sagradas Escrituras, será peor cada día.

Cual montaña rusa la economía mundial sube y baja vertiginosamente y como formidable coloso se tambalea y, sin lugar a dudas, va a caer estrepitosamente sobre la gente, y los gobernadores de este siglo, dicen: ¡Todo está bien!, saldremos adelante, porque el espíritu de mentira esta sobre todos los hombres. (Jer. 4:10)

Y este espíritu mentiroso que está sobre los falsos profetas adormece la conciencia de la iglesia con este discurso distractivo. Hablan de una iglesia en victoria, cuando el juicio de Dios se avecina (1ª P. 4:17), hablan de una iglesia en victoria cuando la inmoralidad sexual azota sin distinción todos los estratos de la sociedad, incluyendo a la iglesia en forma horrorosa, hablan de una iglesia en victoria cuando aún no ha terminado la lidia, sino que, por el contrario, el combate arrecia toda vez que Satanás sabe que el tiempo se le acaba.  “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Ef. 6:12)

IGLESIA DEL SEÑOR, DESPIERTA: ¡ESTAMOS EN GUERRA!

El enemigo se ha infiltrado en nuestras filas, diciendo: ¡Todo está bien!

¡¡Pastores!! “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.” (Hchs. 20:28-31)

Los falsos profetas le están vendiendo al pueblo un mundo de fantasía, un periodo encantador (tienen al pueblo encantado), que nada tiene que ver con la innegable realidad de abominable corrupción, extrema violencia e injusticia que nos rodea.

La extrema corrupción de los medios masivos de información, el sistema educacional, las drogas, la delincuencia, la violencia, la inmoralidad, la crisis económica, las guerras y rumores de guerra, la legalización del pecado, y lo peor, el engaño doctrinal interno, la trivialización de las Sagradas Escrituras, el falso evangelio pragmático, la adulteración de la Palabra de Dios con sicología secular, filosofía griega (Hipócrates) y ocultismo (poder de la mente), el liberalismo dentro de las congregaciones cristianas y toda suerte de perversiones se cubren con pagana adoración, y al falso profeta aullando: ¡Todo está bien! No se preocupen y proclama bendiciones y prosperidad, decreta unciones a destajo y transfiere las riquezas de los impíos a la iglesia; y agrega: ¡solo alaba…!

Y lo terrible es que esta criminal mentira le suena bien al pueblo que reacciona histérico ante la mentira con un gozo motivado solo por la avaricia y la codicia, es lo que quieren escuchar y cada vez se empobrecen más y más. “León rugiente y oso hambriento Es el príncipe impío sobre el pueblo pobre.” (Prov, 28:15).

¡Hermano mira a tu alrededor, abre tus ojos y contempla la corrupción y el pecado, incluso, está en tu propia casa! El mal ha extendido su red y nosotros mismos hemos enviado a nuestros hijos a la trampa.

Nadie quiere oír ni hablar las palabras puras del Maestro. No han existido palabras más indeseadas que las del Señor Jesús, claro, pero las de aquel Jesús, lejos de la imagen afeminada e incompetente que los “líderes” evangélicos han erigido. El Cristo denunciante y lacerante es el que no se escucha en las radios ni en la televisión ni en los púlpitos. Son muy pocos los que transmiten la palabra cruda y dura que la multitud no quiere escuchar.

“Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, di a ella: Tú no eres tierra limpia, ni rociada con lluvia en el día del furor. Hay conjuración de sus profetas en medio de ella, como león rugiente que arrebata presa; devoraron almas, tomaron haciendas y honra, multiplicaron sus viudas en medio de ella. Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos. Sus príncipes en medio de ella son como lobos que arrebatan presa, derramando sangre, para destruir las almas, para obtener ganancias injustas. Y sus profetas recubrían con lodo suelto, profetizándoles vanidad y adivinándoles mentira, diciendo: Así ha dicho Jehová el Señor; y Jehová no había hablado.” (Ez. 22:23-28)

Lo que anima a estos mentirosos es la riqueza y la honra, no les interesa que tan paganos sean sus cultos, han violado la Ley, han contaminado sus santuarios, han profanado su Nombre. Para obtener ganancias injustas dirán: “Así ha dicho Jehová el Señor; y Jehová no había hablado.” (Ez. 22:28), y decretarán prosperidad, exitismo y, por supuesto; ¡Todo está bien, todo está bien!, y hacen vivir a la iglesia relajadamente hundiéndose en la corrupción, sin nada de que arrepentirse, sin autocrítica, sin sacrificio, sin negarse a sí mismo, sin cruz, hinchados por el veneno de la autoestima.

LOS FALSOS PROFETAS HABLAN VANAS ESPERANZAS

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová. Dicen atrevidamente a los que me irritan: Jehová dijo: Paz tendréis; y a cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre vosotros.” (Jer. 23:16-17)

Fiesta, fiesta, proclaman fiesta, sin embargo el Espíritu Santo advierte: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.” (1ª P. 5:8-9)

Como Israel se encontraba en medio de una crisis internacional, corrupción moral, extravío religioso y del inminente peligro de invasión por parte del imperio babilónico y los falsos profetas clamando ¡Todo está bien!, ávidos de fama, poder y fortuna, así los falsos profetas de hoy prometen a la iglesia: serán ricos, serán prosperados, tendrán casas, automóviles, títulos universitarios, reconocimiento y fama. Pero, todo es un engaño de los falsos profetas para que la gente no vea el juicio inminente de Dios que se avecina, para que no contemplen la pobre realidad espiritual en la que perecen cada día. Las reuniones de los actuales “evangélicos” se han transformado en verdaderos espectáculos. Los cautivantes y rimbombantes eventos, son una verdadera alfombra roja del placer y del glamour muy propias del mundo. La actividad de esta arrogante cristiandad que gobierna en nuestros días, es tan igual a la de Laodicea, aquella iglesia de Asia menor que Apocalipsis la describe como una comunidad autosuficiente, prospera económicamente y que de nada tenían necesidad, pero El Señor le advierte y la descubre como un cuerpo miserable, pobre, desventurado, ciego y desnudo. ¡Qué solemne diagnóstico!

Por otro lado, existe una minoría que pregona totalmente lo contrario. Mientras “los muchos” están cautivados por la idea de un “avivamiento”, de “promesas cumplidas” (porque la mayoría de los asistentes tiene auto del año, casas artesonadas, títulos universitarios y el pastor recibió un galvano de parte del alcalde…), “los pocos” están anunciando un tiempo de apostasía, de lobreguez, de engaños, de lucha y juicio, como lo declara la Palabra de Dios.

Mas los falsos profetas dicen: ¡Todo está bien!, y predican un falso evangelio que es un invento o, como ellos mismos dicen, “un proyecto que dios ha puesto en mi corazón”, que solo es una fantasía producto de su codicia y ansias de poder, e inducen a la iglesia al pueblo a soñar, “sueña sueña que tus sueños se harán realidad”, sueños espurios que no tienen ningún valor.

Los falsos profetas son tan míseros espiritualmente que constantemente roban profecías a los verdaderos profetas, imitando la verdad y adulterándola para hacerla más agradable a la carne. “Por tanto, he aquí que yo estoy contra los profetas, dice Jehová, que hurtan mis palabras cada uno de su más cercano. Dice Jehová: He aquí que yo estoy contra los profetas que endulzan sus lenguas y dicen: Él ha dicho.” (Jer. 23:30-31)

La consecuencia de los falsos profetas en la iglesia es el extravío del camino de la verdad, son el juicio de Dios para los falsos creyentes (la mayoría). “Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas.” (2ª P. 2:2-3).

El origen del falso profeta es ficticio, él no ha sido enviado por Dios; por lo tanto, su mensaje carece absolutamente de poder legítimo, él es un usurpador. “He aquí, dice Jehová, yo estoy contra los que profetizan sueños mentirosos, y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas, y yo no los envié ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo, dice Jehová.” (Jer. 23:32) “Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová.” (Jer. 23:16)

EL FALSO PROFETA NUNCA ADVERTIRA A LA IGLESIA DEL PELIGRO

Iglesia del Señor, aprende a reconocer al falso profeta, su aliento lo delata. Muy bueno podrá ser el disfraz, pero no puede dejar de mentir, como lo dice el Espíritu Santo: “mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.” (2ª Ti. 3:13). Este recluta de Satanás nunca advertirá al pueblo de Dios respecto del peligro que le rodea, hablará de una iglesia en victoria y no la prevendrá del asedio de la jauría de lobos rapaces que la han infestado y no cesará de decir, mintiendo: ¡TODO ESTÁ BIEN! ¡TODO ESTÁ BIEN!

 

Pueblo de Dios: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio,…” (Ef. 6:11-19)

 

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.”

(2ª Ti. 3:1)

“He aquí que la tempestad de Jehová saldrá con furor; y la tempestad que está preparada caerá sobre la cabeza de los malos. No se apartará el furor de Jehová hasta que lo haya hecho, y hasta que haya cumplido los pensamientos de su corazón; en los postreros días lo entenderéis cumplidamente. No envié yo aquellos profetas, pero ellos corrían; yo no les hablé, mas ellos profetizaban.” (Jer. 23:19)

Pastor ENZO VASQUEZ ROJAS

IGLESIA DIOS PROVEERA

OBISPO CARLOS SAN MARTIN 1671

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s