DIA NACIONAL DE LAS IGLESIAS EVANGELICAS Y PROTESTANTES

El 14 de octubre de 1999 fue publicada en el Diario Oficial la Ley 19.638 que establece normas sobre la constitución jurídica de las iglesias y organizaciones religiosas; también se conoce a este cuerpo normativo como “ley de culto o ley de entidades religiosas”. De esta manera, las iglesias evangélicas y otros credos quedan bajo el “amparo” de una Ley de la República y con status de personalidad jurídica de derecho público, al igual que la “Iglesia de Pérgamo”, establecida en el mundo bajo la “protección imperial”, desde el año 316 D.C. (Ap. 2:12-17) hasta el año 500 D.C., aproximadamente.

Posteriormente, el Estado nos “honró” (1ª Jn. 5:19) al promulgar la ley que declara feriado el 31 de octubre como “Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes”. La fecha escogida, declaran los “líderes” evangélicos, es significativa para las iglesias evangélicas y protestantes, ya que el 31 de octubre de 1517 Martín Lutero escribió sus 95 tesis, clavando el escrito en las puertas de la  iglesia del castillo Wittenberg, hecho que marcó el inicio del proceso de conformación de los credos protestantes y evangélicos.

Marginal a que las Sagradas Escrituras declaran lo opuesto (Lc. 11:49; 21:12; Jn. 15:18-20), los “líderes”, afirman: “La normativa representa un nuevo avance en la consolidación de una cultura de respeto e igualdad efectiva de todas las confesiones religiosas, y está en la línea de la Ley de Cultos promulgada en 1997”

La intención de todo verdadero creyente es divulgar el mensaje de Amor y Salvación, sabiendo de antemano que esto le acarreará, indefectiblemente, el rechazo y el desprecio de todos (Mt. 10:22; 24:9; Mc. 13:13; Lc. 21:17); especialmente en estos días de Noé en los que hablar de “juicio” es causa de burla, incluso de las iglesias que se dicen evangélicas, donde solo se pregona prosperidad material, el culto se ha transformado en un centro de entretención y el evangelio ha sido cambiado por la filosofía de Hipócrates y terapia de auto-superación.

Los hijos de Dios miramos con asombro como la iglesia visible va colocando sus tiendas en dirección a Sodoma y Gomorra, en búsqueda de la fama, las honras y las riquezas temporales que ofrece este mundo. Galvanos y reconocimientos del César nos llenan de orgullo, y nos ufanamos, diciendo: “Dios honra a los que le honran” (1ª S. 2:30), mientras, como el sacerdote Elí, hemos permitido la profanación de la Casa de Dios con un hondo desprecio hacia el sublime evangelio, tolerando que nuestros hijos (jóvenes) forniquen con todo tipo de falsas doctrinas (1ª S. 2:22), e introduzcan corrupta música y sensuales coreografías (1ª S 2:29).

Los que amamos a Dios esperamos contribuir a que Dios pueda llamar a Su pueblo a salir del sistema BABILÓNICO (Ap. 18:4 Político, económico y religioso), ese cristianismo denominacional, babilónico, apóstata, nicolaíta y leudado, especialmente el laodicense, que no son ni fríos ni calientes y que se creen “exitosos” (Ap. 3:15), para que pasen a formar parte del Remanente Santo y Fiel, el de los verdaderos vencedores, y se retiren de las mayorías decadentes y apóstatas, para unirse al ejército que peleará la batalla final.

Creemos, en conformidad a las Sagradas Escrituras, que es necesario que las iglesias locales, en experiencia corporativa, crucen el Jordán de la muerte, muerte a la carne, a la religión y el humanismo; por lo tanto, Iglesia del Señor ¡apártate! de los constructores de “ciudades y torres” (Gn. 11:4), de los amantes de los mega-ministerios, de los edificadores de templos para su vanagloria, de aquéllos que establecen sus “proyectos personales” y les llaman “visión de Dios”, los que nada tiene que ver con “La Gran Comisión”.

“Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1ª P. 4:17). Dios no va a tolerar más el pecado ni la carnalidad en su Iglesia, en estos tiempos del Fin, tiempos como en los días de Noé y de Sodoma y Gomorra. ¡Tiempos Peligrosos! Tiempos en que ha de manifestarse la naturaleza diabólica del Nuevo Orden Mundial.

Con seguridad, el juicio de las mayorías acerca de estas palabras, serán de reprobación y enojo. Seremos tildados de fanáticos, decadentes, divisionistas y otros epítetos peyorativos; sin embargo, esta decadencia de la iglesia visible, de estas organizaciones que han sido confundidas con el cuerpo de Cristo, no es actual, comenzó hace muchos años y el deplorable deslizamiento cada vez es más vertiginoso, como si fuera una novela de terror.

Les ruego que antes de desechar estas palabras, las lean con suma detención y luego lean sus BIBLIAS. Basta del evangelio farandulero, cultural y pragmático, volvamos a las Sagradas Escrituras.

Y para terminar lean al pastor Charles Spurgeon, quien denunció hace muchos años el declive de la iglesia, denuncia que le valió la expulsión de la “Unión Bautista”.

SPURGEON Y EL DECLIVE DE LA IGLESIA

Charles Spurgeon

“Al final de la época puritana, por un motivo u otro, los ministros de la iglesia se subieron al tren del declive y empezaron a rodar cuesta abajo y en algunos casos el declive fue muy rápido y en todos los casos fue muy desastroso.”

Nunca debemos esconder nuestros colores. Llegan tiempos en los que debemos pasar al frente y responder a la iniciativa de combate, cuando vemos que el honor de nuestro Capitán lo demanda. Nunca debemos sentir vergüenza ni temor. Nuestro Señor Jesús merece que nos rindamos como sacrificios voluntarios en defensa de su fe. Comodidad, reputación y hasta la vida misma deben capitular al nombre y la fe de Jesús.

Si en el ardor de la batalla nuestro buen nombre o nuestra vida deben arriesgarse para ganar la victoria, digamos entonces: “En esta batalla algunos de nosotros deben caer, ¿por qué no? Estoy dispuesto a tomar parte y fortuna con mi Maestro y a soportar el vituperio por su causa”.

Los soldados valientes son los únicos dignos de nuestro gran Señor. Los que se esconden en la retaguardia para estar cómodos todo el tiempo, no son dignos del reino. Hermanos, debemos estar dispuestos a ser ridiculizados por causa de Cristo, incluso la clase peculiar de ridículo envenenado que tanto le gusta a “los cultos” verter sobre nosotros.

Debemos estar dispuestos a ser considerados como grandes tontos por causa de Jesús… Por mi parte, yo estoy dispuesto a ser diez mil veces tonto por mi amado Señor y Maestro, y cuento como el honor más elevado que se me puede conceder el ser despojado de toda honra y ser cargado con todas las censuras por la causa de la antigua y gloriosa verdad que está escrita para siempre en mi corazón… Antes que yo pueda renunciar a mi fe… voy a tener que ser pulverizado, y todos los átomos que queden deberán ser transmutados.

Todos admiran a Lutero, sí, claro; pero nadie quiere que alguien más haga lo mismo el día de hoy. Los que van al jardín zoológico admiran al oso, pero, ¿le gustaría tenerlo suelto en su casa o deambulando por las calles? Algo tan “osado” le resultaría insoportable a cualquiera. De modo que admiramos a un hombre que se mantuvo firme en la fe hace unos cuatrocientos años; el pasado es para él como una especie de fosa o jaula de hierro que le mantiene asegurado tras las rejas como al oso en el zoológico: tener a un hombre así en la actualidad sería una gran molestia y todos estarían a favor de la captura y encierro de ese fanático recalcitrante y obcecado o un apelativo todavía peor que se pueda pensar.

No obstante, imaginemos por un instante que en el pasado: Lutero, Zwinglio, Calvino y sus camaradas hubieran dicho: “El mundo está en desorden total, pero si tratamos de arreglarlo solo crearemos perturbación, vamos a quedar mal con la gente y caeremos en la deshonra. Mejor vamos a nuestras recámaras y nos ponemos a dormir durante los tiempos malos; quizás al despertar hayan mejorado un poco las cosas”.

Tal conducta por parte de ellos nos habría dejado un legado de errores. Cada generación caería cada vez más bajo en los barrancos infernales y los fangales pestilentes del error nos habrían tragado a todos. Estos hombres amaban la fe y el nombre de Jesús en demasía y no estuvieron dispuestos a contemplar cómo eran pisoteados. Estamos obligados a reconocer lo que debemos a ellos, y pagar a nuestros hijos la deuda que tenemos con nuestros padres.

Hoy sucede lo mismo que en los días de la Reforma. Se necesita un espíritu resuelto y decidido. Ha llegado el día para el hombre; ¿dónde está el hombre para el día? Más nos vale a nosotros, a quienes el evangelio ha sido transmitido por manos de mártires, que no lo tratemos con trivialidad ni nos quedemos ahí sentados oyendo a traidores negarlo mientras aparentan amarlo cuando por dentro aborrecen todas sus palabras. La fe a la que estoy aferrado está marcada con la sangre de mis antepasados. ¿Acaso voy a negar su fe, por la cual fueron forasteros en este mundo? ¿Acaso vamos a arrojar por la borda el tesoro que nos fue entregado a través de rejas de cárceles o que llegó pasado por las llamas de Smithfield?

En lo personal, cuando mis huesos han sido torturados con reumatismo he recordado a Job Spurgeon, sin duda alguna de mi propia simiente, a quien le fue permitido en la cárcel de Clemsford tener una silla, puesto que no podía acostarse debido al intenso dolor reumático. Los sufrimientos de ese cuáquero fueron mayores que los míos, pero no lamento haber heredado su reumatismo si también poseo su fe obstinada, la cual no me dejará ceder una sola sílaba de la verdad de Dios.

Al pensar en cuánto han sufrido otros por la fe una desatención o injuria menor parece baladí y no es algo digno de mención. Una estirpe de ancestros amantes de la fe debería ser motivo suficiente para permanecer en la obediencia al Señor Dios de nuestros padres y la fe en la cual ellos vivieron.

En cuanto a mí, debo aferrarme al antiguo evangelio: no puedo hacer otra cosa. Con la ayuda de Dios soportaré todas las consecuencias de lo que según los hombres es pura obstinación.

Caballeros, miren esto con cuidado: quedan generaciones por venir. Si el Señor no aparece en la nuestra, vendrá otra generación y otra después de ella, y todas estas generaciones serán perjudicadas y dañadas si no somos fieles a Dios y a su verdad hoy mismo.

Hemos llegado a un punto decisivo en el camino. Si volteamos a la derecha, puede ser que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos irán por ese camino; pero si volteamos a la izquierda, generaciones que ni siquiera han nacido maldecirán nuestros nombres por haber sido infieles a Dios y a su Palabra.

Yo les encargo con solemnidad, no solo por nuestros ancestros sino también por la posteridad, que procuren ganar los elogios de su Maestro, que a pesar de vivir en medio del lugar donde mora Satanás, se aferren al nombre del Señor Jesús y no nieguen su fe. ¡Que Dios nos conceda ser fieles por causa de las almas que nos rodean! ¿Cómo se va a salvar el mundo si la iglesia es falsa con su Señor? ¿Cómo vamos a levantar a las masas si carecemos de medios para ejercer influencia? Si nuestro evangelio es incierto, solo quedan miseria y desesperanza. Manténganse firmes, amados míos, ¡en el nombre de Dios! Yo, su hermano en Cristo, les ruego que permanezcan en la verdad. Condúzcanse como hombres y sean fuertes. Que el Señor les sustente por amor de Jesús. Amén.

Bueno mis amigos, lo único que queda es orar: Señor, perdóname, pero empezaré a luchar para que tu muerte por mi, no haya sido en vano, Señor, de Ti tendré las fuerzas para seguir, para caminar de frente y con la frente en alto, arrepintiéndome de mis pecados, sabiendo que estoy haciendo la obra para la cual Tu me llamaste, gracias, mi Dios.

Hermanos y amigos, permanezcamos en la verdad, pero para permanecer, hay que conocerla y para conocerla hay que estar junto a quién es el dueño de la verdad, y para ello debes convertirte en su discípulo.

Anuncios

5 pensamientos en “DIA NACIONAL DE LAS IGLESIAS EVANGELICAS Y PROTESTANTES

  1. muy lindo Dios no bendiga siempre para seguir predicando el evangelio ya que los nuevos lideres ya no creen salr a las calles a predicar Dios de revelacion a nuestra s iglesia

  2. Es una bendición la presencia de Martín lutero pero no podemos cerrar los ojos y nuestros oídos ante lo desastroso que en estos momentos son muchos grupos evangélicos ,distorsionan la verdad y enseñan cosas que ni existen en la Biblia ,están con pie en la gracia y otro en la ley i todo porque les conviene a muchos grupos, ejemplo el diezmo no existe bajo la gracia de Dios no es doctrina para los cristianos y otras falsas doctrinas.

    • Estimado Carlos,

      Los mandamientos de Dios están siempre vigentes, por lo mismo el diezmo para los que estamos en la gracia lo podemos realizar.
      El que sea mal utilizado por los falsos ministros no objeta este mandamiento ordenado por Dios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s