2 Corintios 1:3-7 Consuelo en la aflicción

En tiempos de sufrimiento, la mayoría de nosotros nos inclinamos pecaminosamente a pensar tan sólo en nosotros mismos y olvidamos a los demás. Nos olvidamos hasta de Dios causa de nuestro dolor y el Espíritu Santo sabiamente anima a los Corintios a salir de ese peligro. En los versículos 3 al 11 encontramos tres verdades que siempre deben permanecer en la mente y el corazón del creyente en medio del sufrimiento, sin importar de la índole que sea. Estas verdades nos ayudarán a superar la aflicción. Son verdades sólidas de la escritura que nosotros, debido a nuestra naturaleza caída y debilitada, perdemos de vista en medio del dolor.

  1. Haciendo un llamado a levantar los ojos a Dios (v3-4), un llamado al alma afligida a exaltar a Dios, a levantar nuestro rostro inmerso en nuestros dolores y considerar quién es nuestro Dios, para rendirnos en una adoración apropiada. Resumimos ese punto de la siguiente manera: en la aflicción el creyente deberá recordar quién es su Dios.
  2. También por medio de un ejemplo personal (v8-10), de su propia experiencia y que comparte íntimamente con los Corintios les ha llamado, y nos llama a nosotros, a recordar las veces que Dios ya ha obrado en nuestras vidas, manifestando su amor y su favor y se resume así: en la aflicción el creyente deberá recordar lo que Dios ya ha hecho por él.
  3. El tercer aspecto tiene ese propósito doble, el de animar, consolar, pero también de sacarnos del encierro de la auto conmiseración, entender el propósito divino de nuestra aflicción y consolación, en función de los demás. Recordar que Dios obra por medio de nosotros, aún de nuestros sufrimientos a favor de los demás, para su sola gloria y su sola honra.

“Bendito sea el Dios y padre de nuestro señor Jesucristo, padre de misericordia y Dios de toda consolación, (4) el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones”. Un quejido, una queja, un ay, es lo que de manera natural brota de nuestro ser ante el dolor que produce la adversidad. Es probable que no se manifieste con una expresión audible, pero en nuestro interior hay aflicción, desazón, angustia, malestar, desánimo, preocupación y esto no lo oculta la palabra de Dios.

Jeremías azotado y puesto en el cepo ¿por qué?, por hacer la voluntad de Dios exclamó “para que salí del vientre para ver trabajo y dolor y que mis días se gasten en afrenta”

Job reflexionando sobre la vida del hombre dijo “el hombre nacido de mujer corto de días y hastiado de sinsabores” Elifáz  amigo de Job, vino en medio de su padecimiento, dijo sabiamente “como la chispa se levantan para volar por el aire, así el hombre nace para la aflicción”.

La palabra de Dios no matiza esta realidad, el pueblo de Dios experimentará dolor, pero también encontramos el testimonio en la palabra, donde sus hijos  encuentran consuelo y fortaleza  cuando se vengan estas circunstancias . Job en medio de tan terrible calamidad, nos deja un ejemplo por la gracia de Dios y por el obrar de Dios en él, de cómo inició su confrontación y la manera de afrontar la adversidad, Job 1:20-21  “20 Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, 21 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá, Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito”.

Asaf cuyos pies se estaban deslizando por la prosperidad del impío, entra en razón en un momento “hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos”, porque Asaf tuvo tal claridad, cuando antes estaba casi tropezando en vano, “he limpiado mis manos” que tenía el santuario de Dios para que comprendiera la realidad, el santuario de Dios, representa la presencia misma de Dios. Mirar a Dios en la tribulación es algo que debemos continuamente predicarle a nuestras almas, hasta que quede indeleble en el corazón, levantar nuestros ojos de nuestras miserias a las perfecciones de aquel que nos ha amado, esto es lo primero que debería estar en nuestra mente, pero realmente cuando estamos abatidos, es lo último que hacemos, con una “doxología”, palabras de alabanza, inicia el apóstol Pablo este compartir íntimo de sus propias aflicciones con los Corintios, el que ha sido llamado el pasaje más elocuente sobre el consuelo en todo el Nuevo Testamento, inicia en exaltación a Dios.

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”, en casi todas las epístolas el apóstol Pablo, eleva una alabanza y acción de gracias a Dios, por aquellos a quienes dirige la carta, pero aquí el apóstol Pablo prefiere una bendición en la que se exhorta al pueblo a dar adoración a Dios. Sabe lo que están viviendo los Corintios, sabe lo que han atravesado, sabe que están afligidos y que necesitan consuelo y lo primero que él hace es una exhortación a que adoren a Dios. Está usando una forma litúrgica que se usaba en las sinagogas, un llamado al pueblo sin importar lo que estuviesen viviendo a que adorara a Dios.

El falso consuelo que da el tener lástima de nosotros mismos y encerrarnos en nuestro propio dolor, con-doliéndonos y centrándonos desmedidamente en nosotros mismos de tal manera, que todo lo demás y los demás no importan, se trata de mí! es una manifestación del ego pecaminoso que arropado por el dolor se enfoca tan sólo en nosotros mismos. Que sea producto del dolor no quiere decir que sea aprobado por Dios. ¿Quién reinaba nuestra vida antes de Cristo? nosotros mismos!. Cuando tú te abstraes aún en medio de lo que sientes y levantas tu vista a Dios, en sus perfecciones es el primer paso de salir del pozo de la desesperación, del hoyo cenagoso, lo triste es que la auto conmiseración muchas veces aporta algo que el ego y la carne quieren, una sobredimensión de nosotros mismos. “Bendito sea”, esto requiere hacer una tarea, considerar quién es Dios, debes entrar en la acción de considerar sus perfecciones, de considerar sus atributos, este llamado hace que dejes la miseria que estás viviendo para que te pongas a una tarea que tal vez no está resolviendo el problema en sí según tu consideración, te exige exaltar a Dios, ir a su bendita palabra, “Dios busca adoradores que le adoren en espíritu en verdad”. Con todo, conforme a quien es él y no hay manera de que nosotros atendamos a esta acción, bendito sea que le elogiamos si no lo hacemos correctamente, yendo a la palabra de Dios, la revelación que él hace de sí mismo en las escrituras, de allí que todos los medios de gracia que él ha dejado para la iglesia y para los suyos: la predicación de la palabra, la oración, el congregarnos, la adoración, el culto público, la unidad con los hermanos; todos esto nos muestra a Cristo, su obra y sus beneficios para nosotros, pero lo encontramos en la bendita palabra de Dios, no solamente un dicho de palabras para afuera, sino el resultado de inquirir en su palabra y viendo quién es Dios, entonces le puedas exaltar. Es un clásico que quien agobiado por los problemas busque consejo y siempre ese consejo finalmente va a apuntar a la necesidad de que la persona se sumerja aún más en la palabra de Dios. Perdón la expresión, pero si eres un ignorante en la escritura, si te congregas ocasionalmente, si tu amor a la obra, tu testimonio, tu oración y tu vida devocional es casi inexistente ¿qué estás esperando un toque? ¿estás esperando como Naamán, que salga el hombre de Dios, toque la llaga y sea sanado?. Los medios están puestos allí como beneficio de la obra de Cristo para la iglesia, pero la verdad es que en nuestras torpezas, la desechamos. ¿Qué tiene que ver conocer a Dios y conocer su palabra y estar firme en la doctrina con un correcto pensamiento teológico con ese problemita económico que tengo? ¿me pagará acaso eso los servicios? ¿sanará mi enfermedad?. Si pretendemos hacerle frente a las adversidades propias de este peregrinaje, enfocados en los  métodos de la sicología o de aquellos que están allá afuera, desesperaremos y desecharemos todo lo que el Señor ha dejado para su pueblo. Eso sí es sobrenatural, allí realmente está el poder de Dios y la verdad eso no brota de manera natural de nosotros, su pueblo debe tomarse la tarea de exaltarle “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”. Toda nuestra exaltación a Dios, nuestro ejercicio de oración, finalmente debe reposar, llegar y establecerse firme en la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo y cuando en medio de la aflicción, acudimos a su palabra y en ella vemos a Cristo y lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo Jesús, no hay manera que no lleguemos a la correcta perspectiva de lo que sucede aquí en este valle de lágrimas y que el mismo apóstol Pablo, inspirado por el espíritu santo escribió en su carta a los Romanos capítulo 8: 18 después de estar exponiendo de la necesidad del evangelio para el apóstol Pablo, y a este punto deberíamos llegar nosotros, deberíamos decir “tengo por cierto, que las aflicciones del tiempo presente, no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse”. El ejercicio de la exaltación a Dios finalmente termina en la persona de Cristo, una vez que el verdadero creyente ha vuelto su vida a Dios y en él en la obra de Cristo Jesús, ve los problemas en su correcta dimensión. Ellos no desaparecen, allí están, hay dolor, hay inquietud, pero cambiará la perspectiva, tendremos la perspectiva correcta de las aflicciones del tiempo presente, nuestro mismo Señor Jesucristo, viendo el premio que le esperaba despreció el dolor y se mantuvo firme en su misión, es por esto que el llamado a nosotros es puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien menosprecia el oprobio porque tienen los ojos puestos en un galardón, así debería ser nuestro peregrinaje, probablemente y por la providencia del Señor el problema persista, la aflicción continúe, la razón del dolor siga allí presente, pero estará en la correcta perspectiva que el hijo de Dios tiene cuando se ha tomado el trabajo de exaltar a Dios y hallar en su exaltación el rostro de Cristo, es por eso que inmediatamente después el apóstol Pablo, dice Rom 8:31-35 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?,32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?,33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica, 34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros, 35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Y en ese listado podemos sumar lo que nos aqueja hoy. No vamos a tomar el torpe camino de prometer lo que en la misma palabra el Señor no promete, los beneficios de la obra de Cristo, no es que los problemas se acabarán, sino que tienes la promesa de que todo te ha sido dado en Cristo, de que él es tu fortaleza, que Cristo nos es suficiente, que en este valle de lágrimas porque lo es, no estarás solo, Él estará a tu lado, no desfallecerás, exalta a Dios, adora a tu Dios, sumérgete en su palabra y encontrarás allí la obra de Cristo y todo se verá en su perspectiva correcta.

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”, en esta expresión Cristológica súper condensada y extremadamente rica, Dios de nuestro señor Jesucristo y Cristo mismo no es Dios? Sí, pero se dice el Dios de nuestro Señor Jesucristo, en cuanto a su naturaleza humana y padre de nuestro Señor Jesucristo en cuanto a su naturaleza divina, una consideración en cuanto a la persona de Cristo en su deidad y su humanidad, el mediador Dios hecho carne, el intercesor aquel que fue levantado en alto para que todo aquel que se fije en Él no perezca, tal vez esto no resuelva el problema de la deuda, el problema de la escasez o el dolor pero es la respuesta de Dios a los problemas eternos y la fortaleza que tenemos en medio de este peregrinaje, para este momento quien se tome la tarea de hacer lo que Dios nos da en su palabra por medio de la misma aflicción del apóstol Pablo, ya debe ir tomando en su correcta dimensión los problemas.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo Padre de misericordia y Dios de toda consolación” esta última parte del verso muestra, una continuidad del carácter misericordioso y paciente de nuestro Dios manifestado en el antiguo testamento, a él acudía el pueblo y se aferraba, tardo para la ira, grande en misericordia, quien nos consuela en todas nuestras aflicciones, nosotros que entendemos su pleno cumplimiento en la persona y obra de nuestro Señor Jesucristo, con qué sentido tan grande podremos decir Padre de misericordia, Dios de toda consolación, Salmo 103:13-14 “Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen. 14 Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo” el camino no es hacernos los súper hombres espirituales, el camino no es ponernos la careta y simular que en nuestras propias fuerzas todo lo podremos, el camino es ir a Cristo por medio de la palabra en adoración y esto es una manifestación que aún el pueblo en el antiguo testamento siempre se aferró aún en medio de sus torpezas, Dios de toda consolación es literalmente Dios que siempre está a nuestro lado, en una oportunidad alguien le preguntó a un pastor: Gerardo y cómo estás? y el anciano le respondió: fortalecido, firme en la fe, gozoso; a lo que el hermano le dijo: por qué responde de esa manera tan artificial? yo sé los problemas tan terribles que estás viviendo. A lo que el anciano le respondió: espera, tú me preguntaste cómo estás, no cómo me siento. Me siento triste, me siento afligido, siento que Dios no está a mi lado, siento que él no me atiende, que no me da respuesta, pero yo sé de dónde proviene todo este sentir, pero en mí en mi convicción yo sé dónde estoy, estoy en Cristo y es por eso que estoy firme, estoy seguro, estoy amado, Dios está a mi lado aunque yo no lo sienta, Dios de toda consolación el que está a tu lado y tal vez te preguntes y si está a mi lado porque no resuelve los problemas?, mira a Cristo y encontrarás la respuesta a los problemas de la humanidad, levanta tu rostro, mira Dios, Hebreos 11:27 del hombre de fe se dijo “que se sostuvo como viendo al invisible”, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, qué es lo que no se debe borrar de mi mente cuando experimente la aflicción? qué debo adorar a Dios, con todo lo que ello implica. Inmediatamente después de levantar unas palabras de exaltación a Dios que nos consuela en todas nuestras tribulaciones, dice en la parte b del versículo “para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios”. Dios nunca le dio explicaciones a Job sobre el por qué le sobrevino toda la calamidad que enfrentó, para que entonces tuviera paz en su aflicción, fue cuando Dios se mostró en su majestad, en su soberanía, que Job tuvo paz al saber que Dios no estaba distante, se afirmó por la gracia de Dios en lo que al principio de su aflicción la Biblia dice de él, Job 1:22 “en todo esto no pecó Job ni atribuyo a Dios despropósito alguno” como cualquiera de nosotros en medio del dolor, no sabemos en detalle minucioso el propósito divino de las aflicciones que estamos atravesando, por qué? para qué? pero como creyentes y por la palabra del Señor sabemos que hay un propósito, sabemos cómo lo afirma su palabra, que los que a los que aman a Dios todas las cosas nos ayudan a bien esto es a los que conforme a su propósito son llamados y su propósito es que seamos hechos conforme a la imagen de nuestro Señor Jesucristo, no siempre en la escritura dice una manera explícita el por qué y el  para qué de las circunstancias que cada uno de nosotros vive en particular, pero en el caso de la tribulación y el consuelo que recibimos de Dios, la Biblia si nos dice directamente el para qué, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación. Ahora tal vez alguien ante esta afirmación directa de la palabra de Dios sobre el propósito en la vida del creyente, del consuelo que recibe en medio de la tribulación diga, no es muy satisfactorio el asunto, no se trataba de mí, no estábamos hablando de lo que a mí me sucede y ahora se trata entonces de que yo estoy viviendo esta aflicción, siendo consolado con un propósito hacia otros, Dios en su trato maravilloso, paciente y misericordioso con nosotros, nos moldea para nuestro bien mientras el dolor en nuestra naturaleza caída nos lleva a cerrarnos y a centrarnos en nosotros mismos aislándonos, el Espíritu Santo por medio de la palabra de Dios, obra conduciéndonos por un camino diametralmente opuesto, es natural que ante esta respuesta alguien diga,  esto como que no es la respuesta que yo esperaba, porque la respuesta que esperamos está centrada en nosotros, pero lo que hace el Espíritu Santo por su palabra es precisamente llevarnos por el camino contrario, aún las vivencias,  la aflicción que vivimos íntima y personalmente no se trata tan sólo de nosotros, por supuesto que recibimos consuelo de parte de Dios, pero no como un fin en sí mismo, sino como un medio para un fin.

Continúa diciendo el versículo 4 “por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios”  a Dios le ha placido, que nosotros seamos instrumentos en sus manos, instrumentos que Dios usa a favor de otros, Lucas 22:31-32 si aún aquello que experimentamos de manera tan personal, la aflicción y el consuelo tiene un propósito que no está centrado en nosotros, va más allá de nosotros, “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; 32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos”, el Señor Jesucristo pide que su fe no falte, y porque no pide más bien que no sea zarandeado, porque aunque ya lo hemos repetido una y otra vez nos es necesario predicárselo a nuestra alma, Dios obra a través de las aflicciones, el dolor y la tribulación con sus propósitos soberanos para su sola gloria y honra a favor nuestro y a favor de los demás. Sí, Pedro iba a ser zarandeado, el arrogante que respondió de ninguna manera, así me maten nunca te negaré, nunca te abandonaré, en medio de la prueba salió corriendo, negó al Señor, maldijo cuando tuvo la oportunidad, pero Dios obro en él, tiempo después vemos a un hombre humillado y no confiando en sí mismo, Señor tú sabes, Pedro me amas? Tú lo sabes Señor, Pedro estaba entonces preparado en ese momento, para algo que trascendía a él, Dios obro en su aflicción formando el carácter de Cristo, como obra en nosotros en el momento del dolor, pero el propósito que dice aquí la escritura es sublime aunque en nuestro egoísmo no lo apreciemos y una vez vuelto confirma a tus hermanos, hay un propósito que trasciende a nosotros mismos, en cada manifestación de la gracia de Dios que se derrama en nuestra vida, aun cuando en la tribulación somos consolados, nosotros recibimos para dar, es el principio de la mayordomía cristiana con todas las bondades que recibimos de parte de Dios de gracia recibiste, dad de gracia le ordenó el Señor Jesucristo a los apóstoles cuando los estaba enviando a la misión, el apóstol Pedro escribe a la iglesia cada uno según el don que ha recibido minístrelo a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios el apóstol Pablo hablando a quienes cumplen una labor de ministros dice así pues tengan los hombres por servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios el perdón que recibimos de nuestro padre celestial debe resultar en el perdón hacia quienes nos ofenden, las buenas nuevas de salvación que recibimos por la gracia de Dios, deben ser transmitidas a otros, esa es nuestra comisión en Cristo, hemos sido reconciliados con Dios y ahora reconciliados nos encarga a nosotros la palabra de la reconciliación, y esto no exime, ni la tribulación, ni el padecimiento, ni el dolor, ni las pruebas y la consolación que nosotros recibimos de parte de nuestro Dios, cuando nosotros levantemos nuestros ojos centrados en nosotros mismos a Dios y al prójimo, nos sorprenderemos de una paz que sobrepasa todo entendimiento, cuál es el discurso de la psicología en el día de hoy está enfocado en ti, pero paradójicamente para el hombre, cuando nosotros miramos fuera de nosotros, somos esa fuente que no para de recibir al dar, entender que ahora nuestra vida en Cristo tiene un sentido corporativo de cuerpo, que no se trata tan sólo de mí, que somos parte de un cuerpo, que ni siquiera nuestras aflicciones algo tan personal que experimentamos en la intimidad de nuestro ser, que pensamos que no le concierne a nadie más y que nadie nos entiende y el consuelo que recibimos de Dios no está inconexo con los demás, levantar nuestra cabeza de ese individualismo que no pertenece al hijo de Dios, que no hace parte de la voluntad de Dios para su pueblo, las palabras que a continuación da apóstol Pablo, completan ese propósito de darnos una perspectiva correcta cerca de nuestros sufrimientos y consolación.

Versículo 5 dice “Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación”, todo creyente genuino en el que habita el Espíritu Santo deberá sacudir su cabeza ante la actitud infantil en la que nos sumimos en el dolor, con-doliéndonos, lamiendo nuestras heridas como abandonados por todos y por Dios, Cristo mismo el hijo de Dios padeció, vivió en su propia carne la aflicción, la persecución, la oposición, la traición, los padecimientos propios de este mundo caído y el rechazo de los hombres en su pecado y al nosotros vivirlo en identidad con él lo que estamos recibiendo según la palabra de Dios, es una concesión de parte de él, así lo expresa su palabra, Filipenses 1:29  “porque a vosotros os es concedido, a causa de Cristo, no solo que creáis en él, sino también que parezcáis por él” es una concesión Dios en su perfección el verbo se hizo carne, vivió, padeció y sufrió, todo lo que vivió ahora nosotros su pueblo comprado a precio de sangre, estamos unidos a Cristo en todo sentido y que aún las dificultades que vivamos las podemos vivir enfocados en que nuestro propio Señor, el Dios hecho carne la vivió y volcarnos también hacia los otros, 1 de Pedro 4:12-13 “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, 13 sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría”.

El apóstol pasa a relacionar sus propios padecimientos y la consolación que ellos reciben de Dios, con un propósito a favor de los Corintios, V-6 pero si somos atribulados o sea ellos, aún ellos (Pablo y Timoteo) en su labor “6 Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos”, ahora el apóstol Pablo no está él queriendo decir aquí, que su tribulación traiga como tal salvación a los Corintios,  de ninguna manera, sólo la muerte de Cristo es efectiva y suficiente para salvar a los perdidos, pero las aflicciones que el apóstol Pablo vivió por causa de Cristo, son usadas por Dios para obrar en el resto de sus hijos, esta es una manera, una perspectiva totalmente distinta que sabiamente el apóstol Pablo ha guiado en su carta a salir del peligro de encerrarnos y con dolernos y centrarnos en nosotros mismos, pudiésemos nosotros decir en medio del dolor lo que yo estoy viviendo lo estoy viviendo con un propósito a favor de los demás, ahora la última parte de este versículo es tremenda, porque el apóstol Pablo les dice que la manera como Dios obra a favor de los Corintios,  la forma como Dios obra es que ahora que ellos están sufriendo y el apóstol Pablo que ha sufrido también para la consolación de ellos, ellos ahora se pueden identificar, se identifican tanto en su dolor como en su consolación, ven al apóstol, lo ven como alguien que no se mira a sí mismo, sino que se mira a favor de los demás aun en su propia tribulación y ellos entonces que lo están experimentando, podrán caminar la misma senda que les sacara de sí mismos de su enclaustramiento, de su auto-conmiseración, qué triste es desperdiciar nuestra tribulación y nuestro sufrimiento enconados en nosotros mismos y en nuestros egos que nos sumen aún más en ese dolor y desperdiciar la oportunidad de glorificar a Cristo, pero así somos, Dios nos ayude, estas son verdades que trascienden al entendimiento humano y a la lógica humana, a la razón pero que el Espíritu Santo podrá obrar si nosotros nos aferramos y afirmamos al direccionamiento de su palabra, ahora eso no significa que tan solo el que ha vivido las mismas circunstancias del hermano que sufre podrá ser un instrumento de Dios para su consuelo, los mismos Corintios  no habían padecido exactamente lo mismo que el apóstol Pablo había sufrido, pero esta si es una ilustración con respecto al propósito que Dios tiene, en medio de la circunstancia de dolor, cuando Dios opera en los sufrimientos de los demás con los que las personas, nosotros mismos hemos sufrido y hemos sido consolados también, V-7 “y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación” una identidad, todo aquel que padece como cristiano dará evidencia, mostrará aún a través de este padecimiento, que nuestra esperanza es firme, que lo que profesamos de labios es real, todos nosotros podemos convertirnos en una fuente que no dejan de recibir al dar.

Comentario bíblico desarrollado por los colaboradores de la Iglesia Bíblica Dios Proveerá

 

Ref: II Corinthians. New Testament Commentary. Grand Rapids Simon J. Kistemaker; 1 Corinthians MacArthur New Testament Commentary; comentarios 1 y 2 Corintios, Bon Utley; Introducción al A.Testamento – Tremper Longman; Una introducción al Nuevo Testamento – Carson y Moo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s