2 Corintios 2:12-14 La angustia de un hombre triunfante en Cristo

A tal grado ha llegado la distorsión del mensaje de la palabra de Dios en medio de un pueblo que se profesa como cristiano evangélico, que no solo el evangelio mismo ha sido torcido ocultando malignamente el camino de salvación, sino que y como resultado de esa degradación de la verdad fundamental, multitudes de cristianos nominales (o sea que por lo menos se profesan cristianos de boca) han adoptado una serie de comportamientos, una serie de prácticas de vida que son contrarias al verdadero fruto que produce el Espíritu Santo en la vida de un creyente, uno de estos comportamientos con los que usted muy probablemente se haya encontrado o que haya usted mismo practicado, es que ser hijo de Dios debe resultar en una vida exenta de situaciones difíciles, que la voluntad de Dios es que nosotros andemos “de triunfo en triunfo” de “victoria en victoria” y no hay lugar para las dificultades y que en caso de experimentar estas situaciones adversas es; a causa del diablo, por un pecado oculto o porque me ha faltado la suficiente fe para sobreponerme a esa situación, por lo tanto ¿cuál es el resultado de esta enseñanza mentirosa?, muchos adoptan una falsedad en su vida, una fachada artificial ante los demás, donde incluso la sola admisión o expresión sobre una situación adversa de cualquier índole que se esté viviendo es inaceptable, no se debe decir, ni mencionar y en caso de ser expresada debe ser cancelada en el nombre de Jesús, en una especie de conjuro místico que supuestamente anula aquello que acabo de expresar. Esto está muy alejado de lo que realmente significa  ser un verdadero hijo de Dios y del testimonio que tenemos en las escrituras de las vidas de verdaderos cristianos piadosos que ante la adversidad, el dolor, la enfermedad, la escasez o las preocupaciones no recurrieron a una fachada mentirosa sobre lo que vivían o sobre lo que sentían. Sigue leyendo