2 Corintios 2:12-16 El privilegio de estar cautivos en Cristo

 “Así como el ser llevado en triunfo por el césar era la suerte más miserable, así el ser llevado en triunfo por Dios es lo más glorioso que pudiera tocarle a un hombre, dice Richard Thresh.

V-14“Más a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús”, El apóstol Pablo a partir de aquí inicia su defensa trayendo una metáfora, que es muy llamativa y que para el tiempo del apóstol Pablo en esta cultura grecorromana significaba la cúspide del triunfo, el apóstol Pablo ve recuperada esta iglesia que se estaba desviando por su propia pecaminosidad y por la influencia de los falsos maestros y a su vez introduce una escena que se daba particularmente en la procesión triunfal de un emperador o general romano al ingresar al capitolio en Roma, luego de obtener un triunfo decisivo para el futuro del imperio, el máximo honor que se le podía otorgar a un general romano victorioso, era conocido como “el triunfo”, este honor no era otorgado frecuentemente, las condiciones específicas que este general tenía que cumplir en su victoria eran extremas, era algo tan especial que suponía un día de celebración porque tal vez no se repetiría en toda una generación, esta es la metáfora que está usando el apóstol Pablo sin embargo muchos embaucadores centrados en el hombre ven aquí lo siguiente “claro después de tanta dificultad, torpeza, necedad, rebelión por fin él ha tenido la victoria frente a todos sus detractores” sin embargo lejos está esa imagen triunfante de presentar un triunfalismo al que tanto estamos acostumbrados, incluso motivados por falsos maestros en el día de hoy.

Este desfile iba compuesto de esta manera: adelante iban los oficiales del estado y el senado, seguido iba una banda marcial acompañada de todo el botín de guerra; cuadros alusivos a las batallas, cuadros a las ciudades tomadas, detrás venían los estandartes romanos y más atrás los prisioneros de guerra los trofeos, cerrando la procesión venían los sacerdotes que mecían los incensarios para anunciar la entrada del general en la carroza tirada por cuatro corceles, él vestido de púrpura y oro y atrás de él todo su ejército con todas sus condecoraciones gritando “el triunfo, el triunfo, el triunfo”, pero esta imagen triunfal que el apóstol Pablo cita aquí ante las maravillosas noticias traídas por Tito es triunfal, pero es lo menos triunfalista que uno pudiera imaginar, porque él aquí se identifica no como quien va en la carroza, no como quien está venciendo de púrpura, no como el victorioso que entra en la ciudad, sino como uno de los que es llevado en ese triunfo, aquí se presenta entonces al Señor Jesucristo como el triunfante y al apóstol Pablo como uno de los trofeos, que es llevado por ese triunfante y que señalan el poder victorioso de Dios en Cristo en la vida misma del apóstol Pablo.

Por eso el apóstol Pablo levanta su cabeza y ve a Cristo en su procesión triunfal llevando consigo a todos aquellos que en él creyeron, esta frase del triunfo se utiliza una sola vez más en todo el nuevo testamento 13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”, los exhibió públicamente, porque la procesión romana de triunfo era una exhibición pública que humillaba a sus enemigos y exaltado al vencedor y Cristo humillo para siempre al enemigo, aplastó la cabeza de la serpiente dice la escritura y triunfó sobre ellos en la cruz.

Qué distinto a lo que hoy en día vemos en muchos púlpitos “triunfo en triunfo”, en donde el  cristiano en su peregrinar por esta vida debería ir acompañado de prosperidad y estar exento de problemas y el éxito marcado ante todos mostrando el favor de Dios hacia él.  Así no se muestra el apóstol Pablo en esta imagen triunfal, él se muestra como un trofeo del verdadero victorioso Cristo Jesús, él se muestra como vencido por Cristo mismo.

V- 15 dice el apóstol Pablo está hablando de su ministerio frente a la duda que han dejado sobre él los falsos maestros a causa de las dificultades que vivía, dice “Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden

Poderosa como la imagen triunfal es la del aroma que se presenta con una doble interpretación;

  1. Una de ellas se presenta en el antiguo testamento en levítico, ese olor que subía delante de Dios prefiguraba la obra de Cristo y esto apuntaba a la satisfacción de la justicia de un Dios ofendido en su honor a causa del pecado, ese olor fragante del cual apunta el apóstol Pablo es nada más y nada menos que el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo que satisface plenamente la justicia de un Dios santo, “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante”, Efesios 5:2.
  2. La segunda referencia que se usa aquí ilustrado como un aroma que se esparce, en ese desfile triunfal el olor de los incensarios inundaba toda la ciudad del triunfo del victorioso, el apóstol aquí reconoce que él es un instrumento de Dios, una vez más vemos al apóstol Pablo lejos de la arrogancia ¿Por qué?, porque él se sabe que es tan solo un instrumento, como el incensario Dios lo usa para manifestar el aroma del triunfo de Cristo en todo lugar a donde él vaya, así como en el triunfo los incensarios esparcían el olor y era imposible dejarlo de notar, la labor del apóstol en la predicación y su vida misma no podía dejar de notarse, no era algo que se encendía para unos y para otros no, las palabras de totalidad que son usadas aquí por el apóstol Pablo, no nos muestran una labor ocasional dice “nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento” la vida del creyente en lo que anuncia y lo que vive debe ser como ese incensario, así se presenta el apóstol Pablo que no deja de esparcir el olor del evangelio.

¿Cuál es el olor que estamos dando en el lugar de trabajo, en nuestros hogares, en nuestro negocio, en nuestras relaciones interpersonales, en nuestras relaciones familiares?, ¿realmente Cristo puede ser visto ahí?, ¿las personas pueden ver a Cristo en nosotros?, ¿las personas pueden darse cuenta de que efectivamente ahí, hay un creyente?,  no que dice ser creyente, sino que igual como José en la cárcel, en la casa de Potifar como esclavo, dice que su amo sabía que Dios estaba con él, ¿cómo sabia?, el apóstol Pablo en la cárcel atado a un soldado romano, en Roma resulta que testificó con su forma de ser la vida de los mismos soldados, ¿cómo lo pudo hacer?, en una cárcel imagínense donde hay aflicción, él expendía el olor del conocimiento de Cristo en todo lugar, en todo momento, en un mundo corrompido la integridad es un bien escaso y entonces el creyente tiene que ser la persona más íntegra en ese lugar y esa es la forma en que manifiesta el conocimiento de Cristo, estamos aquí en esta tierra para que Cristo sea conocido, el aroma de Cristo tiene que impregnar primeramente la vida de uno, ¿no será que ahí está el problema?, si no impregna primeramente nuestra vida ¿cómo va a impregnar entonces la vida de las otras personas con el perfume de salvación?, Isaías lo había anticipado Habacuc 2:14 “Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”, pero ¿cómo será llena la tierra del conocimiento de Dios?, por medio de los suyos, si somos el cuerpo de Cristo, entonces el cuerpo de Cristo tiene que dar el mismo perfume que la cabeza que es Cristo.

Ese aroma que se esparcía por todo el lugar producía un efecto diferente en cada persona en la procesión triunfal el aroma hacía parte de la celebración jubilosa del vencedor y para aquellos que venían con el vencedor el aroma era agradable, les recordaba el triunfo, pero para otros era el recordatorio de su pronta ejecución y por lo tanto era insoportable, molesto les era repugnante, a aquellos entonces pronto iban a ser lanzados a las fieras y el olor que para unos era de celebración para otros era un anuncio de muerte, es por eso que el versículo 15 al final dice “en los que se salvan, y en los que se pierden; 16 a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida.

Frente al olor fragante del evangelio no hay respuesta intermedia o son las dulces palabras de vida o es la aborrecible sentencia que no se quiere volver a escuchar.

Hay personas que constantemente contienden con el mensaje expuesto, sienten cierto rechazo por que se predica el evangelio en su esencia pura, en donde jamás serán exaltados como hombre, en donde jamás serán impulsado a un exitismo, la condición de humillación del hombre sabiéndose rescatado por Cristo es la mejor posición que el cristiano puede vivir, nosotros no somos los que vamos en la carroza, nosotros no somos los que vamos de púrpura y oro, es Cristo quien nos lleva, nos ha concedido por su gracia como trofeos de su poder sobre tu que eras un resistente como yo lo era a Cristo y a su santidad, nos ha vencido y recordamos las palabras del profeta Jeremías 20:7 “Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste”, y si pudiésemos aplicarlo en la salvación que un día aplicó a nosotros, no fue porque fuéramos más inteligentes, no fue porque nos sobrepusiéramos a todas nuestras dificultades, fue tan solo por la gracia de Dios y por la obra de Cristo que nos venció y nos capturó y ahora somos unos cautivos que queremos seguir en esa procesión triunfal de Cristo en la que va entrando y va desplegando su olor.

Los que por la gracia de Dios hemos sido vencidos por el Cristo victorioso, tenemos la oportunidad de recordar aquel momento que Cristo vino a nuestras vidas, el recuerdo de aquel mensaje como un anuncio maravilloso, como una brisa fresca y fragante que al ser percibida se quiere aspirar hasta lo más profundo, el día que aquel siervo predicó el evangelio, lo que se ofreció desde ese púlpito fue perdón a todos los que confían en Él, eso era lo que necesitábamos y por la acción del Espíritu Santo vimos nuestra condición caída, la oscuridad de nuestras vidas, cuanto necesitábamos de ese perdón y olvido y desde ese día hasta hoy por la gracia de Dios, permanecemos como un trofeo de aquel que es el victorioso, ¡no yo!, sino Cristo en nosotros, ésta es la verdadera manifestación del amor y el favor de Dios para nuestra vida, así es el evangelio como una inhalación profunda que te da la vida, ese es Cristo.

 

Preparado por hermanos de la Iglesia Bíblica Dios Proveerá

 

 

 

 

 

 

 

 

Ref: II Corinthians. New Testament Commentary. Grand Rapids Simon J. Kistemaker; 1 Corinthians MacArthur New Testament Commentary; comentarios 1 y 2 Corintios, Bon Utley; Introducción al A.Testamento – Tremper Longman; Una introducción al Nuevo Testamento – Carson y Moo; The Second Epistle to the Corinthians Paul Barentt

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