2 Corintios 5:14-16 El amor de Cristo, un fuerte motor para la evangelización

 El temor es un fuerte motor que nos impulsa a vivir considerando nuestros pasos, a procurar hacer su voluntad sabiendo que Él es el Dios eterno ante quien habremos de rendir cuentas, parte esencial de ese deseo que el Señor ha dejado expresamente en su palabra es compartir las buenas nuevas de salvación, anunciar el evangelio a todo hombre, “Id y haced discípulos a todas las naciones”.  Esto nos es conocido precisamente como la gran comisión que el Señor resucitado en gloria ordenó a los suyos antes de su ascensión a la diestra del Padre.

Saber que todos deberán comparecer ante Él para dar cuenta y aún nosotros los creyentes deberemos responder sobre lo que hemos hecho con esta salvación tan grande que hemos recibido por su sola gracia, es uno de los poderosos motivos que nos impulsan a llevar a cabo esta gran comisión en temor a Dios, “Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres”.  Pero junto al temor al Señor los creyentes tenemos un motor aún más poderoso que nos impulsa a vivir procurando serle agradable, haciendo su voluntad; ese motor aún más poderoso que el temor a Dios es el amor.  Ese amor insondable, incomprensible en toda su magnitud, inmerecido, incondicional que Cristo tiene por aquellos que el Padre le dio, es lo que impulsaba al apóstol Pablo a vivir para Él y hacer conforme a su santa voluntad.  William McDonald comenta “nadie que estudie la vida del apóstol Pablo puede dejar de preguntarse ¿qué le hacía servir de una manera tan infatigable y desprendida?” y responde el mismo apóstol aquí en una de las magnas secciones de todas sus cartas “el amor de Cristo”.

En esta porción que nos corresponde estudiar vamos a ver solamente algunos de los múltiples aspectos del amor de Cristo por los suyos y que tienen como resultado buscar agradar a Dios, especialmente el amor de Cristo que nos impulsa a la predicación del evangelio a todo hombre.

1.- El primer punto es el efecto del amor de Cristo en los creyentes para la obra evangelizadora,V-14 “Porque el amor de Cristo nos constriñe”, los exégetas bíblicos (exégesis es extraer del texto su sentido en armonía con el resto de la escritura) no han definido si Pablo cuando dice porque el amor de Cristo nos constriñe, está hablando del amor de Cristo por los creyentes o el amor de los creyentes por Cristo, creemos que no se puede desligar lo uno de lo otro.  La palabra de Dios nos enseña que si nosotros amamos a Dios, que si brota de nosotros todo ese afecto y ese deseo de entregarnos con todo nuestro ser cada día más al Señor, es tan sólo porque Él nos amó primero, “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”, 1J 4:10.

Cuando se habla de amar a Dios la mayoría de las personas dicen “yo amo a Dios” y esto es sobre la base de algún sentimiento que dicen tener hacia Él, pero la palabra de Dios nos enseña que el hombre en su estado natural, aquel que no ha creído en el evangelio para salvación, aquel que no ha entendido el estado en el que se encuentra, entendiendo que es un estado miserable, manchado de pecado y que realmente no tiene una relación con Dios por más que así lo sienta o se lo imagine, porque Él es un ser Santo y nosotros manchados por el pecado y la única manera de realmente reconciliarse con ese Dios, es depositando la absoluta confianza en su hijo Jesucristo y nada más, no Cristo y nuestros méritos, no Cristo y en nuestras obras, no Cristo y alguien más, sino sólo Cristo para salvación; no hay manera de amar a Dios si no se ha venido en arrepentimiento y fe a los pies de Cristo que es el único camino para relacionarnos con el Dios Santo. Juan 3:18-20 El que en él -hablando de Jesucristo- cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.19 Y esta es la condenación: –escucha bien- que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas, así que cuando las personas dicen “yo amo a Dios” sobre la base de algún sentimiento que manifiestan tener hacia Él, pero no han venido a Cristo en arrepentimiento y fe para salvación, pues ese no es del amor del que habla la palabra del Señor.

Amar a Dios no es un asunto de bonitos sentimientos o de palabras de dientes hacia afuera que expresan seres que están apartados de Él a causa del pecado, sólo en Jesucristo el hombre es sacado de ese estado de amor por las tinieblas, a amor por aquel que le amó primero y que en su amor envió a su hijo en propiciación por nuestros pecados, es de ese amor que Pablo habla cuando dice porque el amor de Cristo nos constriñe.  La palabra griega constriñe describe literalmente la presión que se ejerce sobre algo para que produzca una acción, el amor de Cristo por Pablo y el amor que brota de Pablo por su Salvador lo gobierna, lo controla, lo impulsa y la pregunta es ¿a qué?.  La respuesta más amplia sería a vivir por Cristo, a vivir para Él, Él lo sacó de su estado de muerte, Él le amó primero,  él le aborrecía así imaginara muchas cosas, pero lo que brota después de su transformación por la gracia de Dios es que ahora anhela, es impulsado, es constreñido para vivir por Cristo.  Gálatas 2:20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.

El amor de Cristo y el amor que brota de su corazón es a vivir para Él en gratitud por su gran redención, pero aquí acorde al contexto de lo que el apóstol Pablo está hablando, el amor de Cristo le constriñe, le gobierna, le impulsa a persuadir a los hombres y a compartirles el evangelio, las buenas nuevas de salvación.  Como dice el versículo 13, a estar loco como lo consideraban sus opositores, pero loco a causa de no medirse en su servicio y entrega en el ministerio por Dios.  No importaban las dificultades, no importaba la oposición, no importaban las burlas, no importaban los sacrificios, no importaba la escasez, la persecución con tal de agradar a aquel que lo amó primero y que le encomendó ese tesoro invaluable de predicar las buenas nuevas de salvación; aunque los demás le dijeran estás loco Pablo, “loco, pero para Dios”.  Pero también ese amor de Cristo le impulsaba a ser cuerdo a causa de los nuevos creyentes, a comportarse (a pesar de lo grandioso de su llamado, de la poderosa obra que el Espíritu Santo hacía través de la predicación del evangelio) sin vanagloria, sin ostentosidad y con medida de sí mismo.  Este es el efecto que debe producir el amor que Cristo ha derramado inmerecidamente sobre nosotros, el deseo de servirle con todo nuestro ser, especialmente compartiendo las buenas nuevas de salvación, John MacArthur comenta “la magnitud del amor de Cristo por creyentes como Pablo  lo llevaban a servirle de todo corazón, en un acto de adoración agradecida continuamente”.

Así que, ¿cuál es el efecto del amor de Cristo en los creyentes?.  Nos impulsa, nos constriñe, nos gobierna, nos persuade -como respuesta del amor de Cristo por nosotros- a que abramos nuestra boca, persuadiendo a los hombres acerca del camino de salvación, acerca de Jesucristo.

2.- Y eso nos lleva al segundo punto: el efecto del amor de Cristo en los creyentes se  incrementa al considerar su obra salvadora.  

V-14 “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron.

“…uno murió por todos” nos lleva a pensar por qué murió y en qué condiciones estaban aquellos por los cuales murió, a pensar y a considerar el evangelio.

El evangelio anuncia la muerte de un sustituto en pago de la pena, en pago de la condena que pendía sobre nosotros y que merecíamos; esto se conoce en teología como una sustitución penal.  Él cargó con nuestro castigo cuando murió, su muerte fue también una sustitución en el sentido de que Él tomó nuestro lugar cuando murió.  Ese es el sentido correcto cuando dice “uno murió por todos” esa palabra “por” es la palabra griega hooper o hiper y cuando se usa en referencia a la muerte de Cristo significa sustitución, 2C 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.  Usted no fue salvo porque el Padre pasó por alto todos sus pecados, sino que alguien pagó.  Hubo un sustituto que pagó la pena que nosotros no acabaríamos nunca de pagar en la eternidad en el infierno.  Por nosotros y en sustitución nuestra el Padre en su justicia lo trató como un pecador y recibió toda la ira del Padre para que en Cristo recibiésemos la justicia de Dios.

Sí!, nuestro Dios es misericordioso, perdonador y paciente, pero no tomará por inocente al culpable, entonces ¿cómo te perdona?, ¿cómo perdona la deuda del hombre que ha de ser redimido? porque en su plan maravilloso de redención, en su gracia insondable hubo uno, el único que podía hacerlo perfecto sin mancha, Dios mismo, el verbo hecho carne, el Señor Jesucristo lo pagó por ti en la cruz del calvario, Gálatas 1:4 “el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre”, es un plan divino, es un plan de Dios, Cristo Jesús lo ejecutó para rescatarnos de esta condición.  Gálatas 3:13 “Cristo nos redimió (nos compró, nos libró) de la maldición de la ley (la ley te señalaba como culpable, ¿cómo?) hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero”.

Es importante que nosotros entendamos que la obra de Cristo implica una sustitución para el pago de una condena.  Porque hoy en día existen muchas personas que se expresan como cristianos evangélicos y consideran que la vida cristiana es “ser buenos para ser salvos” y, aunque algunos señalen el arminianismo como una línea del cristianismo, rotundamente decimos que es una herejía.  El cristianismo ha bajado los estándares de lo que es el evangelio.  Nosotros éramos deudores y merecíamos los rigores del infierno.  Usted no es Bueno.  No hay nada bueno que Dios viese en usted para darle vida eternal, fue tan sólo su gracia y a un costo elevadísimo: la preciosa sangre del Justo por los injustos.  Alguno a lo máximo podrá entregar su vida por sus amigos pero ¿por sus enemigos?.  Eso fue lo que hizo Dios para redimirnos.

La otra palabra clave para entender correctamente lo que el apóstol dice aquí es todos.  Uno murió por todos, luego todos murieron ¿qué significa ese todos?.  El mismo contexto nos da claridad sobre a quienes se refiere esa palabra todos.  V-14 dice el amor de Cristo nos gobierna, de esos todos está hablando de aquellos que el amor de Cristo los gobierna.  En el V-15 dice: y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos y el pronombre que se usa en todo este texto es el pronombre nos – “nosotros”.  En el V-14 dice el amor de Cristo nos constriñe.  En el V-16 dice De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos, o sea hablando de un nosotros según la carne y sumado a lo que ha venido hablando, que conociendo el temor de Dios, esos nos, esos todos, persuaden a los hombres.  Podemos entender entonces que todos se refiere a los creyentes, solo los creyentes son gobernados en su interior por Cristo, solo los creyentes viven para Él, porque Él murió y resucitó para ellos y aunque el pronombre nos primeramente se refiere al apóstol Pablo y a sus colaboradores, aquí es lo suficientemente amplio como para abarcar a todos los que han depositado su fe en Cristo.

Ahora aqui el propósito no es extendernos sobre la doctrina que conocemos como la expiación limitada y que se refiere a que Cristo murió por los suyos, que Cristo murió por sus ovejas, que Cristo murió por los escogidos y que su obra es efectiva, es decir que la obra de Cristo asegura salvación para aquellos que el Padre le dio desde antes de la fundación del mundo.  Pero si es importante reflexionar y sobre todo tener claro el significado de la frase “Cristo murió por nosotros”, porque nos impulsa, nos constriñe a hacer su voluntad, a vivir en respuesta a su gran amor y en esto nos vamos a detener para entender que cuando Él murió, los suyos estábamos unidos a Él y que el Padre consideró que en Él fue pagada nuestra deuda y que en su resurrección hemos resucitado también a una vida nueva, esto nos impulsa a tener un eterno agradecimiento por aquel que nos salvó sin que yo pudiese hacer nada por mí, es por esto que el apóstol Pablo puede decir al final del versículo 14 luego todos murieron y en el versículo 15 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos, este es el amor de Cristo que constreñía al apóstol Pablo, que gobernaba su vida, que le impulsaba a servirle sin importar las dificultades.  Y ¿por qué es importante entender esta doctrina “Cristo murió por los suyos”?, para que se magnifique el amor que Dios ha tenido especialmente por los suyos, porque es muy distinto considerar el amor de Cristo desde la perspectiva de un falso evangelio que me dice que Él murió para dar la oportunidad a todos y que la otra parte debo ponerla yoque su muerte no fue efectiva salvando, sino que su muerte fue potencial porque Él da la oportunidad a todos, pero no salva efectivamente a nadie.  Quien considera este falso evangelio que recibimos por años, disminuye grotescamente el amor de Cristo al considerar que Él tan sólo dio la oportunidad, pero que fui yo sin su intervención, por mi capacidad, porque supuestamente “yo elegí y fui quien decidió por Él”, eso es robar la gloria de la salvación al único que la merece, a Dios y eso se llama decisionismo, ¡sí pero fui yo el que depositó la confianza en Cristo, fui yo quien vino a Cristo!.  Y la respuesta es:  esa es la mitad del panorama, es verdad, pero jamás hubieses venido si Cristo no te hubiese amado primero y Cristo no nos amó primero porque viera algo en nosotros, ¿entonces por qué nos amó?, por su soberana voluntad y para manifestar su gloria y su poder en nosotros criaturas rebeldes contra Él, enemigos, hijos de ira a quienes que por su sola gracia quiso salvar, ¿cómo entonces vinimos a los pies de Cristo, en arrepentimiento y fe?, como dice su bendita palabra en Efesios 2:8-9, porque aún el regalo de confiar en Él nos fue dado, nos fue dado gratuitamente para que no haya altivez en nuestro ser.  Sí, era necesario que viniese voluntariamente a Cristo, pero jamás hubiese venido en arrepentimiento y fe si el Espíritu Santo de Dios no hubiese obrado en nuestras vidas sacándonos de la condición de muerte.  Es probable que tengas la mitad del panorama, la mitad de la película, porque eso fue lo que nos enseñaron, pero en lo profundo de tu corazón si no conoces lo que señala la escritura (no lo que pensamos que debiera ser o por lo que la lógica humana quiere señalar) no hubieses venido a Cristo en arrepentimiento y plena confianza en su obra, si la gracia de Dios no se hubiese derramado en ti ante la predicación del evangelio por el poder del Espíritu Santo, aún en lo profundo de tu corazón dirías pero yo fui el que decidí por Él.  Pero aquellos que hemos comprendido y que al igual que el apóstol íbamos por un camino totalmente contrario a Dios, un día se cruzó en nuestras vidas y no fue porque haya visto algo en nosotros, si no que fue tan sólo por su gracia, que nos sacó de ese estado muerte, nos permitió ver nuestra condición y venir a Él.  Somos nosotros, amados hermanos, los que realmente apreciamos y damos valor al amor de Dios porque al que mucho se le perdonó, mucho ama.

Ahora, no solamente este falso evangelio que dice que “Cristo murió por todos para darle la oportunidad” disminuiría el aprecio por el amor de Dios, sino que realmente dejaría al hombre sin esperanza alguna ¿por qué?, porque si Él solamente diera la oportunidad ¿cómo va a responder el hombre, si la escritura dice que él es un muerto espiritual, un esclavo del pecado, incapaz de aceptar las cosas que vienen del Espíritu de Dios?.  Pues nada podría hacer con esa supuesta posibilidad, por eso a la luz de la escritura afirmamos que Cristo murió por todos.  Es que Cristo murió efectivamente por los que el Padre le dio en la eternidad inmerecidamente para salvación.  Estos son los todos, los creyentes.  Y no solamente nos dio la oportunidad, ¿qué gana uno con una oportunidad?, ¿qué gana uno con medio fuerte construido y sin ganas de construir la otra mitad y sin materiales?, fue la obra completa de Dios para su sola honra y gloria, la redención del hombre.  Y cuando entendemos lo que Dios hizo por nosotros entendemos correctamente el evangelio, comprendemos que la salvación viene por la sola gracia de Dios y sin que nosotros podamos hacer algo para obtenerla por nuestros medios.  Claro que magnífica el amor de Dios y nos impulsa a responder correctamente a Él.  Mira cómo describe esto el apóstol Pablo en Romanos 14:7-9.  Sé que es probable que alguien esté pensando “no, pero es que yo fui, es que yo busqué, es que yo tenía una inquietud”.  Alabado sea el Señor!  Ahora no a la luz de tu experiencia, sino a la luz de la escritura sabes y si no lo sabes, debes saberlo, al Señor le plació, le plació manifestar su gracia y su amor sobre ti. El evangelio es una manifestación del favor inmerecido de Dios hacia ti.  Yo no sé lo que esto puede producir en otra persona, pero en los creyentes ¿sabes qué produce?, un profundo agradecimiento porque JAMÁS podremos nosotros devolver un amor tan grande.  Es por esto que junto al temor, el amor es un poderoso motor para buscar hacer la voluntad de Dios, para querer vivir para Él y para querer servirle aún en la predicación del evangelio para la salvación de los escogidos de Dios, Romanos 14 7 al 9 Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven, hablando de los creyentes.

Es muy distinto considerar vivir para aquel que me dio la “oportunidad”, a vivir para aquel que me salvó sin que yo nada pudiera hacer por mí.

Tener esta consideración del evangelio, bíblicamente cambia nuestra mente, cambia nuestra perspectiva y nos impulsa en amor a hacer su voluntad, a servir a Dios con todo nuestro ser y a promulgar esa salvación tan grande que Él nos ha dado.

3.- El amor de Cristo cambia nuestra manera de ver a los hombres V-16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos mas.  A partir de la transformación de todo su ser por la obra redentora de Cristo, su perspectiva de los que lo rodeaban dejó de ser carnal y ahora ve a los hombres como criaturas necesitadas de un salvador y de que se les anuncie la reconciliación con el Padre en Cristo Jesús.

El amor de Cristo cambia nuestra manera de ver a los hombres, en el apóstol Pablo aún su consideración sobre un Cristo, un salvador terrenal que liberaría a su nación del yugo de un imperio extranjero cambió radicalmente, fue profundamente transformado y especialmente su conocimiento.  Esto le dijo Pablo en su defensa, ya como creyente y transformado por la gracia de Dios, al rey Agripa sobre lo que pensaba del Señor cuando estaba en esa condición “Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret”, pero al glorioso Cristo reinante le plació decir instrumento me es éste y lo mismo ha dicho de nosotros.  El apóstol Pablo ya no juzga a los hombres de una manera carnal, terrenal, según las apariencias, las credenciales humanas o el origen nacional; ahora los ve como seres necesitados de un Salvador y gobernado por el amor de aquel que le salvo, persuade a todo hombre a venir a Cristo en arrepentimiento y fe, y esto mismo es lo que nosotros constreñidos por el amor de Cristo debemos hacer.

 

Preparado por hermanos de la Iglesia Dios Proveerá

 

 

Ref: II Corinthians. New Testament Commentary. Grand Rapids Simon J. Kistemaker; 1 Corinthians MacArthur New Testament Commentary; comentarios 1 y 2 Corintios, Bon Utley; Introducción al A.Testamento – Tremper Longman; Una introducción al Nuevo Testamento – Carson y Moo; The Second Epistle to the Corinthians Paul Barentt

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